El ministro del Interior debió renunciar ante las críticas de todos

Italia: el gobierno de Berlusconi está debilitado

Berlusconi tuvo que aceptar este miércoles la renuncia del ministro del Interior, Claudio Scajola, de 54 años, uno de sus hombres de confianza, y lo reemplazó con Giuseppe Pisanu, quien ejercía hasta ahora como ministro sin cartera, con el encargo de actualizar el programa del gobierno.

La renuncia de Scajola fue presentada pocas horas antes de que Silvio Berlusconi se dirigiera este mismo miércoles al Parlamento para explicar las tensiones dentro del ejecutivo. Durante su encendida intervención ante el Parlamento, interrumpida en varias ocasiones por las protestas de la oposición, Berlusconi anunció la designación del sucesor de la cartera del Interior y atacó al principal líder del sindicato del país, Sergio Cofferati, acusándolo de haber alimentado con su actitud el tenso clima político y social en el país, que provocó el asesinato de Biagi.

«También el secretario general de CGIL (Confederación General de los Trabajadores), como todos nosotros, podrá reflexionar, releyendo las últimas cartas de Marco Biagi, sobre los profundos daños que causa en todo el país y a su sindicato, una gestión incauta y exasperada del enfrentamiento social», afirmó Berlusconi, suscitando la reacción de los parlamentarios de oposición.

La renuncia de Scajola, pilar de Fuerza Italia, el partido fundado por Berlusconi, había sido pedida por numerosos sectores tanto del gobierno como de la oposición, así como por los editorialistas de los principales diarios del país.

Claudio Scajola cayó en desgracia tras haber insultado a un «mártir del terrorismo», como suele ser calificado el profesor Biagi, un conocido experto en derecho laboral, y por haber ordenado que se le retirara la escolta a pesar de los insistentes pedidos del profesor, que recibía constantes amenazas.

Berlusconi le había asegurado el martes al ministro que gozaba de la confianza del gobierno y sus aliados, tras una larga reunión para analizar la crisis suscitada por la publicación la semana pasada de varias cartas enviadas por Biagi, en las que pedía ayuda para que le otorgaran más protección.

«El país no va a entender si se le mantiene» advirtió el principal aliado de la coalición de derecha, Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional, quien presionó por su salida. Fini elogió la renuncia de Scajola como un «acto responsable», mientras el líder de El Olivo, la coalición de centro izquierda, Francesco Rutelli le reconoció la «dignidad» de su acción, aunque criticó duramente la «incendiaria» intervención de Berlusconi en el Parlamento, que «no admite sus errores» y «divide ulteriormente» el país.

El ataque de Berlusconi fue definido por la oposición de izquierda como «una provocación» y una falta de respeto al país. «El gobierno pasa por una situación penosa que le pone en entredicho», dijo Massimo D’Alema al exigir al gobierno «la verdad» sobre el caso Biagi, que representa una «herida» entre las instituciones y el país, a nombre de la mayor formación de la izquierda, Democráticos de Izquierda (DS).

Se trata de la cuarta renuncia de un miembro del gabinete de gobierno de Berlusconi, quien llegó al poder en mayo del año pasado.

Entre las salidas más llamativas figuran la del ministro de Relaciones Exteriores, Renato Ruggiero, quien protestó por la actitud del gobierno ante la entrada en vigor de la moneda única europea, el euro, en enero del 2002, así como la del viceministro del Interior, Carlo Taormina, en diciembre del 2001, conocido abogado del ex nazi Eric Priebke, quien salió por las críticas hechas a la magistratura. Otra renuncia sorprendente fue la del viceministro de Cultura, Vittorio Sgarbi, indignado por el nuevo proyecto de ley para la creación de una sociedad privada que administre el patrimonio artístico nacional. *

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