La cuestión irlandesa
Irlanda es el país en que la resolución sobre el aborto votada ayer por el Parlamento europeo podría tener un mayor impacto político.
La ley irlandesa sobre el aborto es la más restrictiva de todas las de la Unión Europea (UE) y la cuestión en Dublín es siempre delicada.
La interrupción de la gravidez es aún ilegal y el aborto es permitido sólo en los casos en que la vida de la madre corra riesgos.
La resolución de Estrasburgo no tiene efecto vinculante para los países miembros pero constituye una importante toma de posición político-moral de la única institución europea elegida por sufragio directo.
En el debate de Estrasburgo diversos euro diputados se interrogaron sobre un posible impacto de la resolución en cuanto a la cuestión del aborto sobre el crucial segundo referéndum irlandés sobre el tratado de Niza, previsto en octubre.
El primero lo ganó el frente del «no» que denunció entre otras cosas la injerencia de Europa en la vida política interna irlandesa.
Un nuevo rechazo de ratificación del tratado de Niza podría provocar un retraso de la gran ampliación de la UE hacia la Europa poscomunista y mediterránea de 2004.
«Todo el proceso depende de la ratificación del tratado de Niza sobre el que los electores irlandeses deberán expresarse en otoño (boreal)», dijo hoy Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea, subrayando «la importancia que un resultado positivo tendrá para el futuro de Europa». *
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