Políticos se lanzan a carrera presidencial en una Argentina pobre y desencantada

Los líderes del gubernamental peronismo, entre ellos el resucitado ex mandatario Carlos Menem, pasaron a ocupar rápidamente este miércoles el centro de una acelerada carrera por la presidencia, con el mandatario Eduardo Duhalde en retirada, en una Argentina empobrecida, desencantada e inclinada a la protesta masiva, como la de hoy miércoles contra el hambre y la represión.

En contraste, el debilitado radicalismo y la oposición de centroizquierda, así como los minoritarios partidos de la izquierda y la derecha intentaban hacer pie en el resbaladizo terreno que dejó un adelantamiento en seis meses de las elecciones, anunciado el martes por el presidente Eduardo Duhalde.

«Si vuelvo a la Casa Rosada (sede gubernamental) voy a implementar la dolarización de la economía.

No los voy a defraudar», se enfervorizó Menem, un Ave Fénix de la política doméstica, que hace un año estaba preso en su casa acusado de ser el jefe de una asociación ilícita para el tráfico de armas.

Como fieras enjauladas, los dirigentes del PJ fueron los primeros en saltar a la pista que conduce a las internas partidarias del 24 de noviembre, etapa previa a la elección presidencial del 30 de marzo del año próximo.

Elisa Carrió, ex radical y paladín de la lucha contra la corrupción, y que lidera los sondeos, dijo que Duhalde «exhausto su poder, tuvo un acto de mala fe, porque apeló a una estrategia personal de alargar su gobierno, acortando su mandato», del 10 de diciembre al 25 de mayo de 2003.

«Falta una eternidad para marzo», filosofó la líder de Alternativa para una República de Iguales (ARI), un heterogéneo conglomerado de socialistas y ex legisladores de todos los partidos mayoritarios, que está aún en pañales y sin programa de gobierno.

Por el contrario, la constelación de gobernadores peronistas que forman Juan Carlos Romero (Salta, norte), Néstor Kirchner (Santa Cruz, sur), Carlos Reutemann (Santa Fe, centro) y José de la Sota (Córdoba, centro), estaban más que preparados para la lucha comicial, con sus aparatos de propaganda en funcionamiento.

Sin hesitar, reapareció en el escenario el peronista Adolfo Rodríguez Saá, el hombre que durante su fugaz presidencia de una semana tras la caída del radical Fernando de la Rúa en diciembre pasado, declaró la más grande moratoria de la deuda de la historia de 141.000 millones de dólares.

La opinión pública, en cambio, transita por otro andarivel, como lo demostró una encuesta del instituto CEOP, según el cual un 51,1% de los argentinos considera que el anticipo en seis meses de las elecciones presidenciales no resolverá la crisis.

Pero un abrumador 96% de encuestados reclama también la renovación de la totalidad de los cargos parlamentarios y provinciales, lo que el poder político no está en condiciones de conceder, admitió el ministro del Interior, Jorge Matzkin.

Según CEOP, la gente está poniendo al frente de las preferencias a los diputados Carrió (centroizquierda), con una intención de voto de 16,8% y a Luis Zamora (izquierda), con el 9,6%.

Sólo después aparecen los candidatos peronistas Reutemann (8,8%), Adolfo Rodríguez Saá (6,7%) y Carlos Menem (6,2%), según un sondeo telefónico a 387 personas, que refleja las primeras reacciones de la gente.

Pero los analistas consideran que el PJ unido detrás de un caudillo, es una fuerza temible.

Duhalde dijo que «más del 50% de la gente pedía elecciones» y, para justificarse, se preguntó: «¿Cuánto más iba a esperar?», pero la prensa, la oposición y los analistas opinaron que su hora había llegado, en un país donde 10.000 argentinos caen cada día por debajo de la línea de pobreza.

El jefe de Estado lucía más frágil que nunca, pues el FMI no le prestaba un dólar, la recesión de cuatro años se agudiza, la inflación acumula un 30,5% en seis meses (3,6% en junio) y para colmo cargaba con la muerte de dos militantes sociales por balas policiales.

Miles de piqueteros, junto a estudiantes y sindicalistas, se concentraron este miércoles en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, para exigir justicia por el asesinato de sus dos compañeros.

José Pampuro, secretario privado de Duhalde y uno de sus compañeros de ruta de toda la vida, dijo el miércoles que «con el llamado a elecciones se buscó abrir una válvula. La muerte de los piqueteros estuvo entre las razones de la decisión».

La quinta revaluación consecutiva de la moneda, cotizada este miércoles a 3,60 pesos por dólar, pasó casi desapercibida entre las desventuras económicas y políticas. *

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