Tung Chee-hwa, elegido por el gobierno comunista, juró con su gabinete

Hong Kong: segundo gobierno bajo el control de Pekín

Bajo un cielo cargado de nubes negras, Tung Chee-hwa, el ex armador elegido por el gobierno comunista, juró con su gabinete de 14 ministros frente al jefe de Estado y secretario general del Partido Comunista, Jiang Zemin, que viajó a Hong Kong para la ocasión.

Ochocientas personas asistieron a la sobria ceremonia en el Convention Center, un edificio en estilo futurista sobre la bahía de la isla donde el 1 de julio de 1997 Gran Bretaña entregó a China la colonia dominada durante 150 años.

En un discurso signado por el realismo, Tung advirtió que la recuperación económica será «un proceso largo y arduo», pero pidió a los 6,7 millones de habitantes del pequeño territorio del Mar Chino meridional que «no sean pesimistas».

Mientras los sondeos confirman que es poco querido, Tung prometió hacer todo lo posible para crear puestos de trabajo, pero no dio ninguna indicación sobre los programas del gobierno.

Hong Kong, en otros tiempos el centro financiero más importante de Asia, orgullosa de su particularidad de ciudad china tradicional y moderna al mismo tiempo, está en plena crisis tras dos recesiones en cuatro años.

La desocupación tocó el récord del 7,4 por ciento, y las quiebras son cotidianas.

Un tercio de las familias vive bajo el umbral de pobreza, en tanto los suicidios van en aumento.

Si hace cinco años la gente veía a China con temor, como posible amenaza contra sus de todos modos limitados derechos democráticos, ahora «el continente» se ve como la única salvación para levantar la economía de la ex colonia.

Pero Jiang Zemin, en un discurso durante la ceremonia, puso en claro hoy que Hong Kong debe resolver por sí sola sus problemas, e invitó a los dirigentes a hacer más, y mejor.

La ex jefa secretaria Anson Chan, «dama de hierro» de Hong Kong que se fue del gobierno hace dos años por disensos con Tung, hizo escuchar ayer su voz con un artículo en el Financial Times de Londres, en el que se lamenta por la pérdida del espíritu «hazlo por ti mismo» que caracterizaba a la colonia.

«China no debe ayudarnos a vivir más que cualquier otro país –escribe Chan–, es irreal esperar que venga a salvarnos».

Mientras se realizaba la ceremonia en el Convention Center, los activistas democráticos gritaban contra Pekín y se rociaban con pintura roja para conmemorar a las víctimas de la represión de Tiananmen, en 1989.

El segundo mandato de Tung, cuyos ministros son por primera vez nombramientos políticos y no oficiales públicos, como en las precedentes administraciones de estilo británico, dura cinco años.

Los analistas políticos están convencidos de que, habiendo puesto en el gobierno hombres personalmente elegidos por él, Tung reforzará el control sobre Hong Kong y conseguirá hacer aprobar leyes impopulares como aquella contra la subversión, o impondrá nuevos impuestos.

Sobre la base del acuerdo chino-británico de 1997, Hong Kong goza de una cierta autonomía y del mantenimiento del sistema socioeconómico que tenía cuando era colonia. *

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