Cuatro países dispuestos a recibirlo
Egipto, Túnez, Marruecos e Irak parecen dispuestos a dar refugio al líder palestino Yasser Arafat, junto con su gobierno, pero sólo en el caso de que su exilio fuera impuesto por el gobierno de premier israelí Ariel Sharon.
Esta es la última de las noticias que hoy circularon en El Cairo, procedente de una fuente bien informada, tras la ola de rumores diversos sobre la hipótesis de una renuncia de Arafat, que es ampliamente desmentida por fuentes palestinas y no palestinas.
Ayer el presidente egipcio, Hosni Mubarak, negó que exista cualquier contacto entre Egipto y Estados Unidos para evaluar cómo dejar de lado a Arafat.
«Esta cuestión nunca se trató en mis visitas a Estados Unidos –dijo con energía Mubarak–, además nuestra posición sobre este punto es clara y conocida». Varias veces el presidente egipcio dijo que Arafat es el presidente elegido por los palestinos y el único interlocutor reconocido.
«Tras el discurso de Bush –agregó– nosotros pedimos el fin de los bombardeos, de los ataques, de la destrucción, de las humillaciones». Mubarak luego anunció el envío de emisarios a Israel y ante la Autoridad Nacional Palestina, «considerando que la situación no puede seguir así y yo temo las complicaciones futuras que puedan arrojar a la región a la anarquía».
En una respuesta claramente dirigida a Colin Powell y Condoleeza Rice, los dos colaboradores del presidente George Bush que enfatizaron la necesidad de interlocutores palestinos diversos de Arafat para relanzar el proceso de paz en Medio Oriente, el jefe de los negociadores palestinos y ministro de las administraciones locales, Saeb Erekat, dijo que «no habrá un solo palestino que acepte reunirse con Powell fuera de la oficina de Arafat».
Luego reforzó el concepto afirmando que «quien quiere hablar de paz deberá golpear a la puerta de Arafat».
Los pasos diplomáticos en el tablero son distintos y no todos legibles con transparencia. Son numerosas las reuniones que se están realizando en estos días también en El Cairo, la última de las cuales fue ayer entre Mubarak y una delegación del Senado norteamericano presidida por Bob Graham, presidente de la comisión de Informaciones.
Según la agencia Mena, Graham expresó «la esperanza de tener una ocasión para discutir con la Autoridad Palestina y los responsables israelíes para reducir la tensión en la región».
Siempre según Mena, Graham declaró que «el presidente Arafat fue efectivamente elegido por su pueblo y nosotros seguiremos conversando con él».
Inmediatamente después del discurso del presidente Bush, la semana pasada, Mubarak había declarado: «En el mensaje no vi nada donde Bush pida dejar de lado a Arafat, sino que se refiere más bien a la necesidad de reestructurar la Autoridad Nacional Palestina».
A él se unieron muchos otros líderes árabes, para rechazar la línea que apunta a hacer de Arafat, como dijo un diario israelí, «un muerto que camina». *
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