Dinamarca toma las riendas en la Unión Europea

Dinamarca iniciará este lunes una presidencia de la Unión Europea (UE) de alto riesgo, en la que los Quince y los países candidatos tendrán que ponerse de acuerdo imperativamente sobre las condiciones de ampliación de la UE, en especial en el ámbito financiero.

Está previsto que se cierren las negociaciones de adhesión de los futuros miembros de la Unión los días 12 y 13 de diciembre, en la cumbre europea de Copenhague. Superar esa fecha amenazaría al cumplimiento del calendario de ampliación, que prevé la entrada de nuevos miembros a principios de 2004, a tiempo para participar en las elecciones al Parlamento Europeo en primavera.

Su fracaso supondría «un error histórico que Europa no podría permitirse», reiteró el primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen, muy preocupado por no bloquear la ampliación. El gobierno danés no duda en dramatizar lo que está en juego en su presidencia, ya que su camino hasta la cumbre de Copenhague está sembrado de trampas.

Primero, los Quince siguen estando divididos en el aspecto financiero de la ampliación, sobre todo en cuanto a las ayudas que se concederán a los agricultores de los países candidatos.

Alemania, primer contribuyente del presupuesto de la UE, y Holanda no quieren comprometerse en esas ayudas hasta que los Quince hayan dado señales de pretender reformar su costosa Política Agrícola Común (PAC), que absorbe más del 40% de los gastos comunitarios. Por el contrario, Francia piensa aprovechar la ocasión de la ampliación para alargar en el tiempo el actual régimen de ayudas directas a los agricultores. El asunto se complica con las elecciones legislativas alemanas del 22 de septiembre, ya que nadie sabe quién, entre el actual canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder y su rival conservador Edmund Stoiber, representará a Berlín en la cumbre de Bruselas los días 24 y 25 de octubre.

Otra bomba de relojería que amenaza a la presidencia danesa es el referéndum irlandés sobre el tratado de Niza, que ya fue rechazado. Si los electores, que serán consultados de nuevo en octubre, dicen no una segunda vez, todo «el marco político» de la ampliación se hundiría, advirtió Anders Fogh Rasmussen.

En efecto, el tratado de Niza presenta el modo de empleo de la Europa ampliada y, en particular, el reparto de los diputados europeos entre los Estados miembros tras las nuevas adhesiones. *

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