Manifestación unitaria contra el presidente Milosevic en Belgrado

Oposición exige elecciones

Los cálculos sobre el número de manifestantes oscilan entre 100.000 y 200.000, pero todos los comentaristas afirmaron que esta fue la mayor manifestación contra el régimen del presidente Slobodan Milosevic desde las protestas de 1996-97, en que centenares de miles de habitantes de la ciudad salieron a las calles para defender los resultados de una tanda de elecciones locales que el régimen bloqueó.

En la céntrica Plaza de la República, donde los manifestantes se concentraron sin incidentes, la consigna más repetida fue «Basta de violencia». Pocos eran los agentes en la plaza, pero muchos en las inmediaciones y en lujoso barrio de Dedinje, donde Milosevic tiene su residencia.

Por primera vez en varios años, los principales dirigentes de la oposición, Vuk Draskovic del Movimiento por la Renovación Serbia (SPO) y Zoran Djindjic de la Alianza por el Cambio (SZP), se dieron la mano ante la muchedumbre y evitaron polemizar entre sí en sus respectivos discursos. Los dos hablaron de la necesidad de cambiar pacíficamente, mediante elecciones anticipadas regulares y democráticas.

Mientras Draskovic afirmó que los serbios no quieren seguir viviendo en un campo de concentración, Djindjic se declaró feliz por la reconstitución de la unidad de las oposiciones.

«Esta no es una manifestación –dijo Djindjic–, sino una reunión de trabajo, un punto de partida para llegar a todas las calles, todas las plazas y todas las esquinas de Serbia, hasta la victoria final». Luego Djindjic invitó a los moderados del Partido Socialista Serbio de Milosevic a unirse al proceso de democratización.

Grandes ovaciones recibió el líder socialdemócrata Vuk Obradovic, que en 1992 dimitió del cargo de general por ser contrario al belicismo de Milosevic. «Los serbios –dijo el ex militar– queremos sentirnos un país normal, como nuestros vecinos europeos, pero para conseguirlo debemos eliminar al régimen».

Los manifestantes acogieron también muy calurosamente a los jóvenes activistas de Otpor (resistencia), que llegaron a Belgrado desde Novi Sad recorriendo a pie los 86 kilómetros que separan las dos localidades.

El régimen contaba con el desengaño de los ciudadanos causado por las divisiones y las polémicas de la oposición, pero la manifestación de hoy quizá lo induzca a cambiar de opinión, dijo uno de los manifestantes.

Parece, de todos modos, difícil que el régimen acepte celebrar elecciones anticipadas, puesto que, según las encuestas, el 70 por ciento de los serbios quiere que las cosas cambien.

La población participó en la manifestación pese a las amenazas de despido en caso de ausencia del trabajo y pese a que la televisión estatal transmitiera en coincidencia con el acto una serie de filmes que aún no se pasan en las salas de estreno.

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