Del sida a la deuda en cumbre del G-77

Desde la preocupación por la «propagación» del sida hasta la «carga» de la deuda externa, los jefes de Estado del Grupo de los 77 suscribieron ayer una Declaración conclusiva de 62 puntos de la primera cumbre a este nivel desde su creación en 1964, que cerró ayer en La Habana.

La declaración toca también temas como la democracia, los derechos humanos, problemas ambientales, transferencia tecnológica, diálogo «constructivo» norte-sur y la «revitalización» de la cooperación sur-sur.

Los 42 jefes de estado de los 133 países que asistieron esta semana a la cumbre del G-77 en La Habana también piden el levantamiento de las sanciones contra Libia, el rechazo a leyes con efectos extraterritoriales, defensa de infraestructuras civiles en zonas de conflicto y la paz en Medio Oriente.

«Observamos con preocupación que los países del Sur no han podido participar de los beneficios de la mundialización en pie de igualdad con los países desarrollados y han quedado excluidos de las oportunidades de ese proceso», subraya la declaración.

También plantea preocupación por «los graves problemas financieros que enfrentan muchos de nuestros países con el aspecto sistémico de la inestabilidad financiera, los problemas asociados a la inestabilidad de las corrientes de capital a corto plazo y la ausencia de un mecanismo apropiado de regulación y vigilancia de dichas corrientes».

Los presidentes del G-77 reconocieron la necesidad de «continuar sus esfuerzos con relación a las reformas económicas para aumentar el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible».

Admiten como indispensable «promover un diálogo norte-sur basado en el espíritu de asociación, el beneficio mutuo y una genuina interdependencia para la eliminación expedita de estas limitaciones».

Debe crearse –subrayan– un nuevo espíritu de cooperación internacional basado en el principio de la obtención de beneficios comunes, pero también en las responsabilidades comunes pero diferenciadas de los países en desarrollo y los países industrializados».

Alertan sobre el aumento de la «disparidad» entre el norte y el sur en materia de ciencia y tecnología, y que el proceso de rápida acumulación de conocimientos y tecnologías no ha llegado a los cientos de millones de personas que sigue viviendo en la pobreza absoluta. Los presidentes del G-77 instan a los países desarrollados a que «cancelen» la deuda de los países menos adelantados en posición más vulnerable para «liberarlos de dicha carga a fin de que puedan fortalecer su capacidad de desarrollo y escapar al círculo vicioso de la pobreza». Recalcaron la necesidad de buscar «colectivamente» una solución duradera al problema de la deuda externa de los países en desarrollo, «incluidos los países de medianos ingresos», que aborde también las causas estructurales del endeudamiento. Reconocieron que la cooperación y la integración regionales constituyen el «enfoque más acertado» para que el Sur enfrente los desafíos de la mundialización y «aproveche cabalmente las oportunidades».

Los presidentes del G-77 abogaron por la solución de los graves problemas ambientales mundiales, regionales y locales que enfrenta la humanidad.

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