El oficialismo acusa a Estados Unidos de intervención

Todo vuelve a empezar en Perú

«Hoy y mañana tenemos que encerrarnos para refinar la estrategia (de la segunda vuelta)», dijo a una radioemisora Toledo, un economista de 54 años de orígenes humildes.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) dijo el miércoles que Fujimori consiguió en las elecciones del domingo 49,84 por ciento de los votos y Toledo 40,31 por ciento, cuando se habían computado casi 98 por ciento de los votos.

La ONPE precisó que los votos que faltan contar no pueden alterar el resultado en más de 5 centésimas, es decir que en el mejor caso el presidente terminará con 49,89 por ciento.

Es necesario el 50 por ciento de los votos válidos más uno para una victoria en primera vuelta.

Tras la que ha sido definida como la campaña más sucia de la historia reciente de Perú, a Fujimori le faltaron menos de 20.000 votos entre 14,5 millones de electores para aspirar a convertirse en el presidente latinoamericano con más tiempo en el poder, 15 años con el tercer mandato que busca.

Más que una cuestión de aritmética

El resultado, que durante cuatro días pareció a punto de inclinarse a favor de Fujimori, finalmente ratificó lo que indicaban los observadores internacionales.

Una misión de la Organización de Estados Americanos, la Casa Blanca, embajadores europeos en Lima y el grupo independiente peruano Transparencia advirtieron que los conteos rápidos realizados tras la elección indicaban una segunda vuelta y que sería deseable que el resultado coincidiera.

Rafael Roncagliolo, director de Transparencia, afirmó por su parte que «en el último momento con la gente en las calles y también con la solidaridad internacional, el gobierno ha decidido que era demasiado costoso imponerse en primera vuelta», aseguró.

El candidato a primer vicepresidente por el movimiento de Fujimori, el ex canciller Francisco Tudela, aseguró que todo fue consecuencia de una campaña de Estados Unidos.

«Cuando un gobierno extranjero interviene para desacreditar el sistema, no para desacreditar la elección o decir que ha habido fraude sino destruir las instituciones del Estado de antemano (…) estamos frente a un proceso de destabilización a gran escala», dijo Tudela en una entrevista televisada.

Miles de peruanos salieron desde el lunes a las calles de las principales ciudades del país, arengados por Toledo, para rechazar un eventual triunfo de Fujimori en primera ronda.

El analista político Fernando Rospigliosi coincidió en la lectura. «Fujimori se dio cuenta que una primera ronda significaría ser aislado, y tendría un alto costo para él y el Perú», afirmó.

Los dos platillos de la balanza

Observadores internacionales criticaron el uso de recursos del Estado en la campaña de Fujimori, la obstaculización del acceso a la televisión abierta de los candidatos opositores y la poca transparencia en el conteo de los votos.

La candidatura de Fujimori en sí fue cuestionada, ya que se basó en una ley interpretativa de la Constitución, que no permitía más de dos mandatos consecutivos.

«Ahora se prepara la imposición en segunda vuelta. Los peruanos tenemos que exigir que ésta se realice en condiciones aceptables. Para empezar tiene que hacer el cómputo de votos una institución que tenga aceptación de ambas partes», dijo Roncagliolo.

«No hay dudas de que tenemos que pedir condiciones distintas a las de la primera vuelta», coincidió Toledo.

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