Greenpeace denuncia uso de transgénicos en Argentina
Greenpeace denunció ayer en Roma, al margen de la cumbre de la FAO, que la adopción de los cultivos transgénicos en Argentina provocó una concentración de la tierra y una deforestación imponente, pero no resolvió el problema del hambre sino que lo agravó.
«Hablemos claro: los transgénicos no tienen nada que ver con el hambre; hasta ahora sólo se trató de ganar más dinero», afirmó, en una entrevista a ANSA, Emiliano Ezcurra, quien durante siete años estudió la evolución y el impacto de estos cultivos en el país latinoamericano.
El representante de Greenpeace –quien se encuentra en Roma participando en la Cumbre mundial sobre alimentación de la FAO que se abrió ayer– denunció también el «costo ambiental y social importantísimo» de los transgénicos.
«Lo que queremos es que se hable claro; que las empresas no mientan y que el gobierno acabe con el hambre», añadió el joven argentino, para quien es inconcebible que en un país como el suyo, «bendecido por la naturaleza», haya hambrientos.
«A pesar de las cosechas récord, es sorprendente la cantidad de argentinos que padecen hambre: a partir de mayo de 2002, 18 millones de personas, casi el cincuenta por ciento de la población (37 millones aproximadamente) no satisface sus necesidades básicas», denunció Greenpeace en un informe.
En la entrevista a ANSA, Ezcurra recordó las promesas que la industria de los transgénicos hizo en 1996 sobre las consecuencias de estos cultivos: solución del hambre, más productividad y menos agroquímicos.
Sin embargo, los cultivos transgénicos en Argentina provocaron «una subida de la producción y un aumento de las exportaciones y de las ganancias, pero también creció el hambre, y desaparecieron los pequeños y medianos productores, al producirse una concentración de la tierra», dijo Ezcurra. *
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