India y Paquistán alejan el peligro de una guerra
Un vocero del gobierno de Islamabad dijo que «es un paso en la dirección correcta», pero «queda mucho por hacer».
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, es esperado en la región dentro de pocos días, y el gesto de Nueva Delhi podría darle el espacio operativo que necesita en su intento de hacer retroceder del abismo de la guerra a las dos potencias nucleares asiáticas.
La reapertura del espacio aéreo, dijo una vocera gubernamental, significa que la India «aprecia» el compromiso tomado por Pakistán de bloquear a los extremistas musulmanes que combaten por la secesión de Jammu y Cachemira de la India.
La vocera dijo que «hay signos tangibles» de un cambio, aunque ésta «no es una evaluación definitiva».
«Significa –agregó– que la India está por la paz, porque no hay alternativa a la paz». No está claro, de todos modos, si el anuncio de hoy significa también que las conexiones aéreas entre ambos países serán restablecidas.
La vocera no hizo mención a un retiro de las tropas de la frontera, que es lo que espera Pakistán. Antes de partir rumbo a visitas en Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, dijo hoy que «mientras los ejércitos permanezcan en las fronteras… no podemos decir que el peligro (de guerra) esté conjurado».
El presidente reiteró que Pakistán espera una desmovilización en la frontera y una reanudación del diálogo, para el cual «no pone condiciones».
Fuentes diplomáticas afirman que la India se apresta a anunciar nuevas medidas de distensión, entre ellas el retiro de cinco naves de guerra que están al límite de las aguas territoriales paquistaníes frente al puerto de Karachi, y el nombramiento de un nuevo embajador en Islamabad.
La noticia fue confirmada por el ministro de Exteriores británico, Jack Straw, que ayer habló por teléfono con su colega indio Jaswant Singh.
Los ejércitos de ambos países, que se enfrentan amenazadoramente junto a la frontera desde hace cinco meses, ayer nuevamente se intercambiaron disparos de artillería y armas livianas.
Los bombardeos se produjeron en diversos sectores de la frontera, entre ellos el glaciar de Sianchen, a 6.000 metros de altura, que está considerado como «el campo de batalla más alto del mundo».
En la frontera entre las provincias indias de Jammu y Cachemira y la paquistaní de Punjab los militares se limitaron a dispararse usando armas livianas. La India denunció la muerte de tres civiles, y Pakistán la de una mujer y un oficial del ejército.
La prohibición de sobrevolar el espacio aéreo indio había sido impuesta junto con otras medidas punitivas tras el ataque al Parlamento indio el 13 de diciembre, realizado según Nueva Delhi por terroristas que tienen sus bases en Pakistán.
La India también había llamado a su embajador, y reducido las dimensiones de su representación diplomática. En mayo, tras el nuevo atentado que provocó la crisis actual, Nueva Delhi expulsó al embajador paquistaní en la India. *
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