El castigo a la izquierda plural
Las urnas castigaron a numerosas personalidades de la difunta «gauche plurielle» (izquierda plural) del ex premier Lionel Jospin, que el domingo deberán afrontar un difícil balotaje, de cuyo resultado depende no sólo la posibilidad de rescatar alguna banca –que poco cambiaría el panorama político– sino también su propia credibilidad en el seno de sus respectivas formaciones políticas.
Entre quienes corren riesgos está el propio François Hollande, primer secretario del Partido Socialista, que hasta hace tres días esperaba revertir in extremis un panorama negativo para el socialismo, y aspira además al liderazgo del partido.
En su circunscripción de Tulle (Corrèze, sudoeste de Francia), Hollande llegó cabeza a cabeza con el candidato de la Unión para la Mayoría Presidencial, Jean-Pierre Decaie, que lo supera por un punto.
No está mucho mejor Martine Aubry, la alcalde de Lille y ex ministra de Trabajo, cuyo «viraje a la izquierda» a último momento en el programa del Partido Socialista, respecto del que había preparado Lionel Jospin, tal vez contribuyó a mantener los porcentajes del PS (23,78 por ciento frente al 23,5 por ciento del primer turno de 1997), pero no convenció al resto del electorado de izquierda.
Aubry llegó a la cabeza con el 31 por ciento de los votos, pero resultado del balotaje con el candidato de la UMP (20,8 por ciento) es incierto. En 1997 la hija del ex presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, se había beneficiado con un 12,6 por ciento de votos del Partido Comunista, que el domingo perdió la mitad del consenso.
Y justamente el PCF, que en el primer turno cayó a nivel nacional del 9,9 por ciento de 1997 al 4,91 por ciento, es el principal imputado en la investigación sobre la derrota de la izquierda.
Basta pensar que corre riesgos incluso el líder del partido, Robert Hue, el único candidato sobre el cual las cuatro formaciones del gobierno de Jospin (PS, PCF, Verdes y Radicales de izquierda) habían conseguido hallar un acuerdo. Una derrota suya el domingo, en la circunscripción de Argenteuil (cerca de París), donde aunque obtuvo el 38,6 por ciento de los votos todo se juega en un puñado de puntos con el candidato de la UMP, tendría un efecto devastador.
Su nombre está estrechamente ligado a la renovación del partido, y su magro logro en las presidenciales (3,37 por ciento) no convenció a nadie.
Así se abriría una desgarradora crisis interna, que ya se siente en el aire entre quienes cuestionan la «línea Hue». Podría salir ganadora Marie George Buffet, ex ministra de Deporte, en balotaje favorable en Seine Saint Denis (junto a París), que desde hace meses pide la realización de un congreso extraordinario, y choca con el constante rechazo de Hue.
El castigo del electorado se abatió también sobre otros tres ministros del gobierno Jospin. La socialista Marylise Lebranchu, ex titular de Justicia, está en problemas en el Finistere.
La ecologista Dominique Voynet, ministra del Ambiente durante una parte del mandato de Jospin, corre el riesgo de perder la banca que le ganó en 1997 a la derecha, en Dole (Jura). Es víctima de un candidato de izquierda disidente, hostil a la hegemonía de los ecologistas.
También tropieza, en el Doubs, Pierre Moscovici, el ministro socialista de Asuntos Europeos, perseguido por una derecha que está reconquistando el departamento tras la derrota de 1997.
Tiembla también Raymond Forni, presidente de la Asamblea Nacional saliente y fidelísimo de Jospin. Candidato en el Territorio de Belfort, podría tener que ceder su banca a la derecha, y todo dependerá de la relación de votos con los seguidores de Jean Pierre Chevènement, otro gran imputado por el derrumbe de la izquierda. El ex ministro del Interior de Jospin, que abandonó el Partido Socialista para crear su Movimiento de los Ciudadanos, transformado antes de las elecciones en «Polo Republicano», está también en un difícil balotaje en otro colegio de Belfort.
Una ironía de la suerte, de la que se alegran más o menos en secreto muchos de aquellos que no le perdonan no haber querido compactar sus tropas con el resto de la izquierda.
Fue un error que contribuyó a la derrota de Lionel Jospin en las presidenciales, en las que Chevènement participó quitándole votos al premier. *
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