Carrió y el ex presidente: dos proyectos antagónicos

Carlos Menem va a la Casa Blanca a cenar con George Bush y su troupe

ISIDORO GILBERT

 

No a solas, sino con un tropel de referentes del conservadurismo extremo que hoy pulula por tantos lados. Pero la foto con el cruzar de manos será difundida por el menemismo como un respaldo a sus objetivos de retorno.

Para el argentino, ese cruce con George W. Bush es un paso fuerte en su carrera de regreso a la Casa Rosada, tan importante como imponer pautas ideológicas y programáticas para los tiempos que llegan, donde el poder de las derechas está cuestionado, pero sobre todo su visión del mundo, al menos en estos lados.

Las nuevas encuestas reiteran que la diputada del ARI, Elisa Carrió sigue en punta. Y no sólo eso: uno de los sondeos, la da triunfadora en un eventual balotaje de elecciones que podrían hacerse incluso a fin de año, según dice «La Nación», recogiendo el pensamiento más profundos del riñón de Eduardo Duhalde. Este ha comenzado, con los suyos, a hablar en voz alta de esos anticipos.

El ex presidente ya está en Washington desde ayer participando de la internacional conservadora (pudorosamente autodesignada de «centro-derecha»), pero no representa al Partido Justicialista que en enero decidió desligarse de esa agrupación.

Claro, Menem es el titular formal del peronismo organizado (¿organizado?) como partido. Hoy como clausura de esa Cumbre, habrá una manducada en la Casa Blanca y el anfitrión será George W. Bush. Se supone que el norteamericano no desconoce que las encuestas otorgan a Menem intenciones de voto a nivel de zócalo y que es el político con peor imagen en este país.

Sembrando en EEUU

El padre es amigo de Menem y lo invitó a que con su esposa Cecilia Bolocco vayan a su rancho en Maine para pasar el fin de semana antes de su retorno. Ambos están unidos por los afectos y los negocios. El propio George W. tiene su interés aquí y a fines de los 80 intentó imponer en algunos asuntos a la Enron, hoy en bancarrota y salpicando al liderazgo republicano.

Previamente una agenda ocupará al riojano en Washington y su esposa. En la capital de EEUU no pasará del nivel de John Maisto, encargado para América Latina en el Consejo de Seguridad del gobierno republicano. Es el mismo que se encarga de recibir a otros políticos argentinos con ínfulas de ser candidatos presidenciales. Mas el riojamo viajó con una comitiva digna de un jefe de Estado. O de un maharajá.

En Nueva York, donde de plata se hablará, Menem piensa verse con inversionistas para venderle su plan de dolarización y reformas políticas e institucionales, el recetario suyo para escaparle a la crisis. Hay una duda que aqueja a las autoridades: ¿hablará a favor o no de un acuerdo con el FMI, esa obsesión de Duhalde?

La agenda de Menem fue engrosada con contactos del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, en un forzado reencuentro de dos enemigos, porque la necesidad tiene cara de hereje.

Dicen que los procesos contra ambos, cada uno con su cuota de cárcel, los acercó. Veremos, pero el ex secretario general de la presidencia, Alberto Kohan, visitó a Cavallo (a quien detestó siempre) en Campo de Mayo, que ya abandonó por el fallo de la Cámara de Casación en lo Penal Económico que lo sacó por ahora del caso del contrabando de armas, donde si no es hermano siamés con Menem, se parece. ¿Los une el espanto?

Hay que separar paja del trigo. Menem fogonea para él, pero en todo caso para que lo que defiende sea implementado por alguno de su confianza en la Rosada: aunque no suele ser generoso en política, por encima de todo ahora está el proyecto donde él emerge (o quiere trepar) como el mejor defensor del statu quo, pese a que adquiera maneras de cambios radicales.

¿Carrió vs Menem?

Ya se conoce: Menem es anti Mercosaur, pro ALCA, dolarizador, fogonero de las relaciones carnales con USA, enemigo de Lula o Tabaré Vázquez, de todo que luzca a progresismo.

Indirectamente quien aclara todo es la postura de la diputada Carrió. ¿Qué es lo fundamental en su propuesta? Que si Lula gana en Brasil, influirá para el triunfo del Frente Amplio en Uruguay y para «nosotros entonces se abre un escenario geopolítico donde debemos reconstruir un Mercosur no sólo económico sino de liderazgo político que afirme con políticas firmes y consistentes una nueva democracia, una nueva prosperidad y un nuevo progresismo en Latinoamérica».

La diputada no desdeña la posibilidad de una confrontación con Menem. «Me parece que puede ser una oportunidad histórica para que este país decida quién es. Para definir qué somos y qué queremos ser. Si queremos la ley o la transgresión. La verdad o la mentira y la difamación… Esto es lo vital».

Porque si no, sostiene, si no es Menem será Adolfo Rodríguez Saá, el efímero presidente con alta intención en las encuestas, «que es la expresión de una misma identidad».

No lo dice, pero el sayo se le podría colocar el peronista más mimado por la derecha y el establishment: Carlos Alberto Reutemann, el gobernador de Santa Fe, con altos y bajos en los sondeos.

Cuenta el canciller Carlos Ruckauf, que en su reciente encuentro con el duro Otto Reich, en Barbados, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, le preguntó si hay en Carrió influencia del pensamiento marxista.

La vieja obsesión de los reaccionarios. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje