El presidente de España, José María Aznar, tomará la palabra en nombre de los 15 países más ricos

Cumbre de la FAO buscará reactivar la lucha contra el hambre en el mundo

El director general de la FAO, Jacques Diouf, que tuvo la iniciativa de esta cumbre, prevista en noviembre 2001 y aplazada debido a los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos, afirma ser optimista respecto a los resultados de la reunión.

Los 183 países miembros de la FAO se habían fijado, en la primera Cumbre Mundial de la Alimentación, en 1996, el objetivo de reducir de 50% el número de habitantes del planeta que padece hambre en el 2015. Pero al ritmo actual habrá para esa fecha unos 600 millones de personas, contra 981 millones hoy.

La FAO propone un Programa Mundial de lucha contra el Hambre que necesitaría 24.000 millones de dólares de inversiones públicas suplementarias por año en las naciones pobres, según los expertos. Pero la aprobación de ese proyecto no será discutida en la reunión. Según fuentes diplomáticas onusianas, la cumbre se limitará a pronunciar «bellas resoluciones», porque todo el mundo está de acuerdo en lucha contra el hambre, «pero sin dinero detrás».

El optimismo de Diouf podría verse aun más mermado debido a la reducida presencia de líderes occidentales –los que financian la FAO–, frente a una asistencia masiva de los jefes de Estado de los países pobres del Sur. Los representantes de Africa y América Latina son muy numerosos.

Los presidentes norteamericano y francés, George W. Bush y Jacques Chirac, se harán representar. En cambio viajará a Roma el presidente del gobierno español José María Aznar, cuyo país asume la presidencia rotativa de la UE, única organización miembro de la FAO, y que tomará la palabra el lunes en nombre de los Quince.

El sábado más de 10.000 personas pertenecientes a diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y a movimientos antiglobalización manifestaron en Roma en favor de la «soberanía alimentaria», constataron periodistas.

Los participantes reclamaron «el derecho a la soberanía alimentaria, es decir la posibilidad para cada país de aplicar políticas agrícolas autónomas, en sustitución de los modelos de desarrollo que han fracasado», indicaron los organizadores. Asimismo pidieron «una moratoria internacional sobre la utilización de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM)», así como «la exclusión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de los asuntos que afectan a la comida, considerada como derecho fundamental del ser humano y no como una mercancía», según la misma fuente.

Por su parte, el papa Juan Pablo II invitó este domingo a los participantes de la cumbre de la FAO a responder a las «aspiraciones legítimas» de las poblaciones que sufren hambre.

«Que Dios bendiga esta reunión e ilumine a los responsables de las naciones a fin de que sepan expresar las aspiraciones legítimas de los pueblos y dar nuevo impulso a la lucha de la comunidad internacional contra el hambre», declaró el Soberano Pontífice durante su plegaria dominical en El Vaticano. *

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