Socialistas quieren movilizar a los abstencionistas para evitar severa derrota

El Partido Socialista francés quiere movilizar a los abstencionistas para evitar una severa derrota el próximo domingo en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, tras ser ampliamente superado por la derecha en la primera ronda de este domingo.

Según las estimaciones de los institutos de sondeo, la derecha podría obtener la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, con cerca de 43% de los votos, consiguiendo entre 380 y 446 escaños, de un total de 577, frente al 36% que lograría la izquierda (socialistas, ecologistas y comunistas), que podría lograr entre 127 y 192 escaños.

Con un resultado que oscila entre 25,8 y 27,7%, los socialistas lograron, sin embargo, un mejor resultado que hace cinco años, cuando obtuvieron en la primera vuelta 23,5%. La izquierda ganó entonces las elecciones en la segunda vuelta, pero esta vez el sistema mayoritario uninominal parece que no le será favorable.

En las anteriores elecciones legislativas, los socialistas lograron un 38% en la segunda vuelta, conquistando 248 escaños. Las proyecciones le dejan la esperanza de conseguir esta vez entre 115 y 167 diputados.

Con todas las precauciones que exige el manejo de las proyecciones para la segunda vuelta, los socialistas podrían quedarse en minoría en la Asamblea Nacional, donde la oficialista Unión por la Mayoría Presidencial (UMP) podría alcanzar la mayoría absoluta.

Pese a estas perspectivas preocupantes, los responsables socialistas no disimulaban cierta satisfacción tras conocer los resultados de la primera ronda. El primer secretario del partido François Hollande calificó el resultado de «digno», teniendo en cuenta «un contexto globalmente desfavorable».

El Partido Socialista apuesta por una movilización de los electores que no acudieron a las urnas en la primera vuelta, donde se logró una histórica abstención de 37%.

Desde su ciudad de Tulle (suroeste), Hollande llamó a los electores «que no votaron a hacerlo masivamente el 16 de junio». «Todo sigue siendo posible», subrayaron las ex ministras Elisabeth Guigou y Martine Aubry.

Los socialistas quieren evitar una «hegemonía de la derecha en la Asamblea Nacional», según declaró su líder Claude Bartolone.

«En estos momentos, parece que la diferencia entre los votos logrados por la derecha y la izquierda no es enorme. En cambio, existe un riesgo de que haya un desequilibrio masivo entre la derecha y la izquierda en el Parlamento», dijo Fabius.

«El mayor riesgo para nuestro país es primero una asamblea nacional desequilibrada», lo que sería peligroso para «los avances sociales» del país, afirmó Hollande.

«El Partido Socialista no escatimará esfuerzos para efectuar este trabajo de convicción», aseguró Hollande. *

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