Israel ocupa Ramalá y amenaza al líder palestino como represalia a atentado suicida

El gobierno israelí lanzó una severa advertencia a Yasser Arafat este jueves ocupando durante seis horas su cuartel en Ramalá (Cisjordania), lo cual puso en evidencia la vulnerabilidad del líder palestino, un día después de un atentado suicida que mató el miércoles a 17 israelíes.

Poco después los militares israelíes se retiraron pero llevaron a cabo otra incursión en un barrio industrial de Ramalá. Sin embargo, el ejército se retiró de Jenin, ciudad del norte de Cisjordania.

Aprovechando la noche, el ejército desplegó medio centenar de tanques, blindados menores y seis excavadoras en la Mukata, el cuartel de Arafat, aunque no atacaron el edificio en que se encontraba el líder palestino.

Durante los tiroteos, un miembro de la guardia personal de Arafat perdió la vida y al menos siete palestinos resultaron heridos. Varios edificios situados alrededor del recinto fueron completamente destruidos.

La prensa fue invitada a visitar posteriormente el local, donde los destrozos son visibles: El baño está destruido, en las paredes se multiplican los agujeros, escombros y pedazos de cristal siembran la habitación del presidente. Un espejo está hecho añicos aunque al lado, una foto de Arafat con su hija de seis años permanece intacta.

Tras una nueva noche de asedio, Arafat ha saludado a un centenar de seguidores con la señal de la victoria para mostrar que había salido ileso. Aunque Israel ha anunciado que Arafat no era el objetivo de esta operación militar, sí lo es de su ofensiva diplomática, que está haciendo mella en Estados Unidos, que ya insinuó que el líder palestino es perfectamente sustituible.

Arafat calificó de «fascista» la operación y aseguró que los bombardeos sólo «incrementarán la voluntad de pueblo palestino» frente a la ocupación. «Hubieran querido que estuviera aquí», exclamó ante los periodistas, insinuando que los israelíes querían matarlo.

El ministro israelí de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, afirmó por su parte que la operación «subrayaba la responsabilidad de la dirección de la Autoridad palestina en atentados terroristas».

«No podemos quedarnos de brazos cruzados ante la ola de atentados», dijo en un comunicado.

Mientras tanto, Sharon ha retrasado 48 horas en su viaje a Washington, a donde se desplazará el sábado por la noche. Allí, el lunes se entrevistará con el presidente estadounidense, George W. Bush, para tratar de influir en la estrategia del gigante americano en Oriente Próximo.

El miércoles por la mañana, 17 israelíes, entre ellos 13 jóvenes soldados, perdieron la vida y otros 37 resultaron heridos en la explosión de un coche bomba al paso de un autobús en Meggido, al norte de Israel, en un atentado reivindicado por el grupo radical Jihad islámica. El ejército israelí había levantado la noche del 1 al 2 de mayo el asedio que llevaba a cabo contra la Mukata, que había comenzado el 29 de marzo después de un atentado suicida que costó la vida a 29 israelíes en Netanya, al norte de Tel Aviv. *

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