Argentina intenta destrabar créditos por 9.000 millones de dólares

FMI: Duhalde cumple sus exigencias

ISIDORO GILBERT

 

Horas antes, sin embargo, el titular del FMI, Ernest Köhler había declarado que «lo irritaba» la lentitud argentina en cumplir con las condiciones reclamadas para llegar a un nuevo trato, o sea, destrabar créditos por 9.000 millones de dólares que servirán para cumplir con deudas con organismos financieros internacionales.

Esas palabras provocaron desazón no disimulada, a tal punto que el jefe del gabinete, Alfredo Atanasof, con mesura, pero con fastidio, le dijo a Köhler que todo iría más rápido si ellos iniciaban las negociaciones.

Horas después el vocero del Fondo vino con las buenas nuevas (para el gobierno): «Argentina ha cumplido con condiciones suficientes como para lanzar una negociación destinada a reanudarle el crédito». Eso sí: explicó que un nuevo programa de préstamo estará supeditado al cumplimiento de un número de objetivos monetarios y fiscales que aún deben negociarse. Los objetivos monetarios y fiscales podrían incluir más puntos como las diferencias entre el FMI y el equipo económico que encabeza Roberto Lavagna sobre cómo comienza a destrabarse el «corralito». Es que los grandes bancos, que son extranjeros, tienen sus reservas, que tienen un nombre: no quieren pagar el costo del Bono que voluntariamente deberían aceptar los ahorristas para poder comenzar a destrabar –según el criterio oficial– los dineros acorralados, forzadamente.

¿Un triunfo?

Sostienen los bancos que el programa provocará fuga de dinero hacia el dólar, que así la divisa seguiría su curso hacia arriba y con ello, hiperinflación. De allí eso del «buen ancla» monetaria.

Dawson se anticipó en algunas horas a Lavagna que había informado que pediría a la número dos del FMI, Anne Krueger, el envío de una misión negociadora.

Negociadora, y no simplemente técnica como pareció hasta ayer a la mañana. Era la postura del hombre del Fondo encargado de monitorear a la Argentina en default, el economista indio, Aloop Singh. Los anuncios de Dawson fueron leídos en el gobierno como un triunfo oficial sobre las posiciones duras de Singh. En rigor, parecen haber pesado las decisiones políticas del G7, que entendió que el gobierno de Duhalde hizo lo suyo, sobre la burocracia del FMI, más apegada a la ortodoxia, y con fuertes vínculos con los banqueros irritados.

Hay en esos países, incluso ahora en los EEUU, temor por la expansión de la crisis argentina a todo el subhemisferio.

Lavagna ya había dialogado el lunes a la noche con Krueguer para informarle sobre los avances alcanzados en las sanciones de la derogación de la ley de subversión económica y la reforma de la ley de quiebras, y la adhesión de las provincias al pacto fiscal, requisitos para lograr esta ayuda.

Para los técnicos del FMI, Duhalde debería vetar la incorporación en el Código Penal de delitos que estaban en la derogada ley de subversión económica, y se aprestaban a demandar ente otros temas, un bill de inmunidad para los directores y titulares del Banco Central. ¿Por qué? Porque se vienen caídas de bancos con problemas de liquidez, que es parte del proceso de concentración financiera.

La niñez y el hambre

Cuando estas novedades alegraban los corazones de las autoridades, las Madres de Plaza de Mayo concluían la ocupación de la Catedral de Buenos Aires. Entraron ayer, las ancianas que no dejan de reclamar jueves a jueves por sus hijos desaparecidos.

Pero en esta ocasión, la virtual toma del principal símbolo edilicio de la Iglesia Católica, fue llamar la atención por la situación de la niñez hambrienta. «Comen ratas», dijo una de las mujeres de cabellos encanecidos y pañuelos blancos en la cabeza.

Es que las cifras de la pobreza y hambre, aterran. Los medios informativos diariamente dan cuenta de casos de hambre en el límite, voces que gritan que «el caballo es más rico que el sapo», como ayer tituló su portada el matutino Pagina/12.

Cuenta el diario la situación en Quilmes, a minutos del centro porteño y en una escuela donde todos los alumnos están bajo el nivel de pobreza. Las maestras oyen de los chicos que cazan sapos y ratas y las asan. Esto en un país que produce alimentos para más de 300 millones de seres en el planeta.

En Quilmes, pero lo mismo ocurre en muchos lados, se faenan caballos y ya casi no se ven gatos. Sin la escuela, los niños no comerían nada, como se ha denunciado.

Pero no todos miran con los mismos ojos este drama. Ayer en la cámara baja se frustró el inicio de un debate para que cuando se llame a elecciones presidenciales se renueven todos los cargos legislativos. Fueron menos de 50 legisladores, ningún radical, algunos peronistas pero sí los del ARI y la izquierda.

Cuando el bloque de diputados peronista discutió la postura, el miércoles, hubo trompis entre menemistas que no quieren saber de nada de esta renovación con quienes la impulsan, de todos modos, por ahora, un grupo menor.

Como estas minorías piensa el obispo de San Isidro, y titular de «Cáritas», monseñor Antonio Cassareto. A su manera toma el reclamo de que «se vayan todos». No es una discusión acabada; todo indica que a pesar que el FMI encendió las luces, todavía lo peor debe llegar, dicen los expertos. Se verá. *

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