Pakistán reacciona fríamente a propuesta india
El jefe del gobierno de Nueva Delhi aseguró que el clima actual «no es propicio» para reanudar el diálogo con Pakistán, cuando 3.000 combatientes separatistas «en campamentos» del lado paquistaní tratan de infiltrarse hasta el lado indio.
«Según nuestras informaciones, las incursiones se están produciendo incluso en este mismo momento», agregó el primer ministro indio Atal Behari Vajpayee en una conferencia de prensa antes de partir de Almaty (Kazajastán), donde participó el martes en una conferencia regional junto al presidente paquistaní, Pervez Musharraf, con el que sin embargo no se reunió.
«Hemos dicho que las declaraciones de Pakistán indicando que ha detenido el terrorismo no eran suficientes», recordó Vajpayee, al tiempo que aseguraba que «las informaciones que nos llegan de Cachemira» prueban que «Pakistán no respeta su compromiso».
Por su parte, el ministro indio de Defensa, George Fernandes, declaró el miércoles que Nueva Delhi no disponía por el momento de ninguna «prueba concreta» que confirme una «disminución sustancial o visible» de las incursiones.
Sin embargo, Vajpayee hizo un gesto de apertura al proponer la creación de patrullas mixtas indo-paquistaníes para vigilar la línea de control que separa las partes india y paquistaní de Cachemira, territorio del Himalaya foco de la tensión militar actual.
«Si Pakistán decide dejar de apoyar las infiltraciones, los dos países pueden entonces instalar un mecanismo de patrullas conjuntas», dijo Vajpayee.
Pero Islamabad reaccionó fríamente a esa idea, que «no es nueva». «Dado el estado de las relaciones India-Pakistán, es poco probable que funcionen esas patrullas conjuntas», señaló el ministerio paquistaní de Relaciones Exteriores.
Por su parte, Pakistán reiteró su propuesta de despliegue de observadores independientes a ambos lados de la línea de separación de Cachemira, lo que Nueva Delhi rechaza categóricamente.
En efecto, las autoridades indias se niegan a que el conflicto se internacionalice, ya que lo consideran un problema bilateral. «Nuestra postura está clara», declaró Vajpayee. «Todas las cuestiones bilaterales deben ser resueltas de forma bilateral, incluido Cachemira».
Según diplomáticos occidentales en Nueva Delhi, la comprobación «en el terreno» de la disminución real de las incursiones es la clave del desenlace de la crisis. Pero su puesta en práctica representa un verdadero rompecabezas para la diplomacia internacional, pues afecta a lo esencial del problema de Cachemira.
Entre las ideas que circulan para salvar la negativa india a la llegada de observadores internacionales figura un despliegue únicamente en la parte paquistaní de Cachemira en el que podrían participar países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón.
El martes, el presidente ruso Vladimir Putin, que se reunió por separado con Musharraf y Vajpayee en Almaty, dejó ver una leve esperanza de evitar la guerra.
«Ambos indicaron su interés por mantener un contacto directo (…) y lo más importante es que los dos hayan decidido solucionar el diferendo indo-paquistaní pacíficamente», declaró Putin.
En los próximos días, otros actores extranjeros tratarán de consolidar los resultados obtenidos por el presidente ruso. Dos altos responsables estadounidenses, el subsecretario de Estado Richard Armitage y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, llegarán pronto a la región. Entretanto, el gobierno británico pidió el miércoles a sus súbditos que abandonen India y Pakistán, días después de habérselo recomendado, y Estados Unidos también instó enérgicamente a sus ciudadanos a que salgan de ambos países. *
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