Pakistán, el terrorismo y el peligro de guerra nuclear
Pakistán y la India poseen armas nucleares, y por ende la amenaza de una guerra abierta entre ambos evoca, a 57 años de distancia, el fantasma de las bombas yankis sobre Hiroshima y Nagasaki. Varios gobiernos, empezando por el de Estados Unidos y los países de la Unión Europea, han aconsejado a sus connacionales abandonar una región que está al rojo vivo, con sangrientos choques en la fronteriza y disputada región de Cachemira y atentados terroristas en territorio indio, donde asoma la mano del régimen dictatorial de Pakistán. El tema está siendo abordado por los 16 miembros de la Conferencia sobre las Interacciones y las Medidas de Confianza en Asia (CICA) que funciona desde el martes en Almaty (ex Alma Ata), capital de Kazajstán.
Cumbre en Alma Ata
Kazajstán, una de las ex repúblicas soviéticas del Asia Central limita con China, con Rusia, con el mosaico de las nuevas repúblicas independientes de la región (dos de ellas fronterizas a su vez con Afganistán) y al oeste con el mar Caspio y su emporio petrolífero. Convertido en una de las 15 repúblicas soviéticas en 1936, Kazajstán es conocido por la conquista de las tierras vírgenes (en el período en que Leonid Brezhnev estuvo al frente del PC local), por almacenar misiles nucleares y ser el polígono de las pruebas respectivas, y por el cosmódromo de Baikonur, base del programa espacial de la ex URSS.
En la conferencia de Alma Ata (cuyo anfitrión es el presidente Nursultán Nazarbaiev, que viene desde la época soviética), la India acusó a Pakistán de consentir, financiar y apoyar las incursiones de grupos integristas islámicos en la parte india de Cachemira. El ministro de exteriores ruso, Sergei Ivanov, condenó «el paso de terroristas armados de Pakistán a India» y reclamó a Pakistán impedir esas incursiones.
Musharraf, dictador por dos
Al término de la segunda guerra mundial, la larga lucha de la India por la independencia, en la que Mahatma Gandhi desempeñó un papel de primer plano, culminó con la retirada de los colonialistas británicos (15 de agosto de 1947) y la partición de la península en dos estados: la Unión India y por otro lado Pakistán, donde se agrupó la población musulmana. Pakistán reunía a este país con Bangladesh, que en 1971 se independizó. El primer ministro indio Jawaharlal Nehru forjó junto con Sukarno (Indonesia), Nasser (Egipto) y Tito (Yugoslavia) el concepto de países no alineados, en lucha por la independencia y la soberanía nacional. En cuanto a Pakistán, que significa «tierra de los puros», tuvo en la religión islámica el elemento unificador, al punto de que se convirtió en 1962 en república islámica. Pakistán se enfrentó a la India en tres guerras (1948, 1965 y 1971) por la posesión del territorio de Cachemira. Luego de la última se creó una zona de alto el fuego a ambos lados de la línea fronteriza. En 1972 se formó el gobierno civil de Ali Bhutto, reelecto en 1977 y derribado por el golpe de estado del general Zia-ul Ilaq, que envió a la horca al presidente, cuya hija Benazir habría de acceder al gobierno en las elecciones de 1988.
Pakistán se convirtió en una de las bases fundamentales de lucha armada contra la intervención soviética en Afganistán en diciembre de 1979. Fue el punto de apoyo de los mujaidines en la guerra contra el régimen de Kabul, EEUU utilizó el territorio para abastecer y armar a los mujaidines. Al estallar la guerra del Golfo Pérsico, en 1991, Pakistán se alineó con EEUU. En 1998, luego de una serie de enfrentamientos militares en Cachemira, la India y Pakistán rivalizaron en una serie de ensayos atómicos sucesivos. Ese año el general Pervez Musharraf dio un golpe de Estado y usurpó la totalidad de los poderes.
Los creadores de Al Qaeda
A principios del año en curso, en una maniobra fraudulenta de vastos alcances, Musharraf fraguó un plebiscito para reafirmarse por otro período en la presidencia que había alcanzado por el golpe de Estado. Anunció un 99 por ciento de adhesiones. Lo que no obsta para que Estados Unidos y los medios de difusión a su servicio lo consideren un demócrata de pura cepa.
La explicación radica en que, tras el 11 de setiembre, Musharraf se subordinó por completo a EEUU y prestó su territorio para la guerra contra el régimen de los talibanes, que tomó el poder después de la salida de los soviéticos. La paradoja es que dicho régimen y la red terrorista de Al Qaeda se formaron en Pakistán, donde estaban instalados sus centros de instrucción terrorista y se los proveía de financiamiento y armamentos. Musharraf ejerció una terrible represión contra la población pakistaní, en cuyo seno era muy fuerte el apoyo a sus amigos y correligionarios del Talibán. En pago por los servicios prestados, y luego de entrevistarse con Bush en Washington en los marcos de la lucha contra los terroristas (en gran medida formados en Pakistán), Musharraf obtuvo cuantiosas dádivas en préstamos y armamentos.
El terrorismo pakistaní
Es esta misma escuela de terroristas pakistaníes la que opera en la frontera con Cachemira y ha efectuado sangrientos operativos en la propia India, como el atentado en la sede del Parlamento, y otros.
Pero existe además otro vínculo estrecho con el 11 de setiembre. Ahora están saliendo a luz en EEUU una serie de documentos, como la carta de la agente del FBI Coleen Rowley publicada en Time, reveladores de que los servicios de inteligencia yankis poseían datos sobre la inminencia de las acciones terroristas, que desecharon por razones desconocidas y no sólo por burocracia. En ese orden hay un hecho del cual nunca se dio una explicación fehaciente y quedó relegado en el olvido: la presencia en Washington, precisamente en el período anterior al múltiple atentado terrorista, del jefe de los servicios de inteligencia pakistaníes. Que, se supone, debía tener un buen conocimiento de la red Al Qaeda, formada en su territorio y bajo su dirección. *
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