Vajpayee y Musharraf enfrentados

Líderes de la India y Pakistán se ignoran en la cumbre

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, y el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, apenas dieron señales de percatarse de la presencia del otro en el salón de la cumbre de seguridad asiática mientras sus tropas intercambiaban fuego en la disputada región de Cachemira.

A la pregunta de si se había reunido con Vajpayee o si había tenido algún contacto con él en la cumbre en Almaty, la capital comercial de Kazajstán, Musharraf dijo: «No, no me he reunido con él. Y no, no estreché su mano».

¿Por qué no?

«Le estreché la mano una vez antes (…). Quizás yo estaba esperando que él me estrechara la mano esta vez».

El presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió con ambos hombres por separado en una lujosa residencia en las montañas de Tien Shan, en Kazajstán, pero sólo Musharraf dijo que había aceptado una invitación para viajar a Moscú.

Musharraf dijo que esperaba que Putin extendiera una invitación a Vajpayee también, pero que el líder ruso no lo mencionó, poniendo fin a las especulaciones de que ambos se reunirían en la capital rusa.

Putin dijo que ambos líderes enviaron «señales muy positivas», aunque todavía tienen diferencias en torno a las condiciones previas para sostener conversaciones directas.

Musharraf ha ofrecido reunirse con Vajpayee, pero la India sostiene que antes Pakistán debe hacer más por reprimir a los militantes islámicos.

«Hemos dicho repetidamente que estamos dispuestos a dialogar todos los temas con Pakistán, incluso Jammu y Cachemira, pero para ello, el terrorismo por la frontera tiene que terminar», dijo Vajpayee en la apertura de una cumbre de seguridad asiática en Kazajstán.

Un millón de soldados en la frontera

Los dos países han acumulado un millón de soldados con tanques, misiles y artillería en su frontera común.

Vajpayee y Musharraf enfrentan una difícil tarea de equilibrar el sentimiento belicista en sus países con la necesidad de evitar una guerra que sería devastadora para las dos partes.

La última vez que ambos se dieron un frío apretón de manos e intercambiaron algunas palabras fue en Nepal, en enero. Los dos líderes expusieron sus posiciones en declaraciones separadas leídas en el ornado salón de la cumbre, y no parecieron retractarse de sus posturas anteriores.

La India culpa a militantes basados en Pakistán de un sangriento ataque contra su Parlamento en diciembre y otro contra un campamento del ejército en Cachemira en mayo.

El gobierno indio dice que los militantes cruzan una línea de control que separa el territorio indio del paquistaní en Cachemira.

Pakistán desmiente que ofrezca apoyo a los militantes y ha prometido reprimir las incursiones extrafronterizas, pero acusa al gobierno indio de negarle a la mayoría musulmana de la región su derecho a la autodeterminación.

«No queremos guerra. No iniciaremos una guerra, pero si nos imponen la guerra, nos defenderemos con la mayor resolución y determinación», dijo a los líderes y ministros de Relaciones Exteriores sentados a una mesa con forma de «U».

Musharraf negó indirectamente que Pakistán esté apoyando a los insurgentes musulmanes que operan en la Cachemira india, como dice Nueva Delhi, al declarar: «Pakistán no permitirá que su territorio sea utilizado para ningún acto de terrorismo dentro o fuera de sus fronteras».

«El terrorismo es enemigo de la paz»

Vajpayee dijo que el terrorismo «ha emergido como el mayor adversario de la paz, la seguridad, la democracia y las sociedades multirreligiosas de Asia y de todo el mundo».

La India percibió pocos cambios en la posición de Pakistán.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la India, Nirupama Rao, dijo al noticiero de la cadena Star Television desde Almaty que «muy poco en el discurso sugiere que hay una visión (…). parece que Pakistán camina de nuevo por el mismo camino lleno de baches».

En medio de las acusaciones, decenas de personas han muerto en intercambio de fuego entre los dos ejércitos en las últimas semanas.

Los líderes mundiales están tratando de prevenir una escalada en el conflicto en Cachemira, que ya ha sido la causa de dos de las tres guerras que han librado ambos países desde que se independizaron de Gran Bretaña en 1947.

Esta vez, hay temores de que el conflicto degenere en una guerra nuclear. *

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