Eduardo Duhalde es optimista en lograr pronto acuerdo con el FMI
Isidoro Gilbert – Argentina
El optimismo, si puede calificárselo así, no es compartido aún por hombres del oficialismo. Siempre está en el horizonte que el FMI corra otra vez el arco y exija nuevos trofeos.
Por lo pronto, el plan oficial para darle un «enfoque final» al corralito, no cuenta aún con el OK de los capitostes del Fondo. Aquí creen ver una diferencia entre el elenco burocrático del organismo, de posiciones muy duras, pero es el que negocia en el terreno (una misión integrada por funcionarios del staff permanente debería llegar esta semana para iniciar las charlas), con los delegados de los gobiernos.
Estos, especialmente los de Europa, creen –dicen por estos lados– que ya la Argentina ha dado suficientes pruebas de amor como para continuar martirizándola.
De todas maneras, aun en Duhalde, que no pasa día sin decir que no habrá elecciones adelantadas –una obligación sin duda, sino, ¿cómo negociarían con alguien cuyo futuro está acotado?– dice a sus incondicionales que si la marejada se diluye, si la calma regresa, en octubre podría convocarse a internas abiertas simultáneas de todos los partidos para que las elecciones generales se concreten en diciembre.
Se habla de fechas
Hay quienes sostienen que no, que las generales serían en marzo, y que la entrega del poder al que llega –habrá que ver si con todos los cargos electivos renovados también como se habla ahora con más voluntad que efectividad– ocurrirá el 5 de mayo de 2003.
Es la hipótesis más optimista: el cronograma actual es de elecciones presidenciales y las que correspondan para cargos electivos, en setiembre del año que viene, con entrega del gobierno en diciembre de ese año, como marca la Constitución nacional.
Los gobernadores justicialistas, especie de Senado extraconstitucional, el poder paralelo, quiere antes que después que se defina el criterio electoral.
Ya el cordobés, José Manuel de la Sota, lanzó la voz de ¡ahura! para que a las urnas se vaya anticipadamente.
Duhalde mismo en secreto toma medidas. Se reunió con los caciques de su provincia, es decir los intendentes, y con el actual gobernador, Felipe Solá, para ir preparando el aparato.
Un objetivo: mantener el mayor de los territorios, bajo la férula del duhaldismo: por eso lo llevó a Sola a su redil, aunque no lo es, históricamente hablando.
Para el presidente lo ideal sería una formula entre el santafesino, Carlos Alberto Reutemann con Solá como vice. Pero éste quisiera, si sale del marasmo actual, seguir como gobernador bonaerense, sitial que anhela, no lo oculta, la mujer del presidente, Hilda González, más conocida como «Chiche», que maneja un plan de subsidios que llegará a 1,5 millón de personas.
Reutemann y de la Sota habían dado señales de hacer yunta juntos, pero claro, cuando se hable de quién es primero en el binomio, es más probable que allí se bifurquen en senderos diferentes.
Muchos pretendientes, incluso Menem
La grilla no es mezquina: hay que apuntar al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, otrora aliado de Duhalde, hoy casi su enemigo; el ex fugaz presidente, Adolfo Rodríguez Saá, con una intención de voto que sorprende («es nuestro Chávez», dicen en algunos lugares), el senador nacional Ramón Puerta que estuvo sentado horas en el sillón de Rivadavia; el gobernador de Salta, el muy pro norteamericano, Juan Carlos Romero; el nombrado Solá y, claro, Carlos Saul Menem.
Menem tiene una voz en el cónclave de gobernadores, es Romero, y trata de poner un pié en la provincia de Buenos Aires, donde carece de una estructura importante como para ir a las internas.
La semana pasada hizo un pequeño encuentro con lo que los mismos menemistas más serios califican como «la Runfla» en Sierra de la Ventana, un bello lugar de la mayor de las provincias.
La prensa destacó mucho más que fue objeto de un «escrache» por los lugareños.
Por las encuestas, Menem está lejos de cualquier medición seria.
Pero circula una que él preparó, firmada por el encuestador Julio Aurelio, que lo coloca segundo, cerca de la líder del ARI, Elisa Carrió.
Un hombre del menemismo serio le dijo a LA REPUBLICA que ese sondeo «fue dibujado», pero los hombres del ex presidente lo llevarán a EEUU, donde Menem piensa estar pronto, en una reunión de la internacional de los partidos de derecha.
No tiene mandato más que de él mismo como titular nominal del Partido Justicialista, ya que el partido se desafilió de ese grupo conservador.
¿Qué pasa si se va a internas y con Menem compiten todos los nombrados (o la mayoría de ellos) separadamente? ¿Podría con un 20% de los votos, salir primero?
Ahora es solamente una especulación, porque no se conoce cómo serán las internas, si abiertas o no: la decisión está en manos del Parlamento.
Pero el riojano más famoso no pierde tiempo ni esperanzas. *
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