El ejército hebreo mantiene bajo toque de queda a la ciudad autónoma de Naplusa

Israel pide a la Unión Europea y a EEUU más presión sobre Arafat

«El toque de queda permanecerá en vigencia mientras haya riesgos», declaró a la AFP un portavoz militar, en referencia a la posibilidad de que algunos palestinos aprovechen su supresión para darse a la fuga o atacar a las fuerzas israelíes.

Pequeñas unidades blindadas patrullaban por la ciudad, según los residentes, mientras en el vecino campo de refugiados de Balata, soldados efectuaron registros sistemáticos y detuvieron a sospechosos. Progresaban de casa en casa rompiendo los muros entre las residencias para evitar las calles debido al riesgo de la presencia de artefactos explosivos.

Los soldados israelíes dinamitaron un local en el que se fabricaban bombas caseras en el campamento de Balata, informaron fuentes militares.

La casa pertenecía a Mahmud Titi, líder de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa en Naplusa, asesinado por el Ejército en una operación selectiva el 22 de mayo.

En el local, había doce bombas conectadas a garrafas de gas, otras dos bombas potentes, una mina antitanque de fabricación casera, decenas de bombas en tubos de plomo y productos químicos para la fabricación de explosivos, según una fuente militar.

La víspera, también en Balata, militares destruyeron con explosivos y excavadoras, la casa del sobrino de Mahmud Titi, Jihad Titi que perpetró un atentado suicida en Petá Tikva, cerca de Tel Aviv.

Dicho atentado, en el que murió una niña de 15 meses y su abuela, fue reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, un grupo armado vinculado al Fatah, el movimiento de Arafat. También Naplusa, los soldados detuvieron a cuatro estudiantes de la universidad palestina An Najá, sospechosos de preparar atentados suicidas. Al sur de la Franja de Gaza, una unidad del Ejército halló y desactivó «una carga explosiva de 40 kilos», colocada cerca del bloque de colonias judías de Gush Katif, precisó un vocero militar.

En una reunión mantenida en Jerusalén con el secretario de Estado adjunto para Oriente Medio, William Burns, el ministro israelí de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, llamó a Estados Unidos y a los europeos y ciertos países árabes a «multiplicar las presiones» sobre Arafat «para que ponga fin a la política del terrorismo y de la violencia».

Lo reiteró tras entrevistarse con Javier Solana, el Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior.

Solana, por su parte, dijo que la UE desea que «se celebre cuanto antes una conferencia (de paz). También lo desea el gobierno estadounidense. Lo más pronto mejor». Según fuentes cercanas a la Presidencia del Consejo, el jefe del Shin Beth (seguridad interior), Avi Dichter, comunicó este domingo al gobierno que hubo 40 atentados perpetrados o impedidos en el último mes.

Por parte palestina, Arafat aseguró que efectuará de aquí a finales de junio un cambio «radical» de su gabinete, precisando que «todos los ministros cambiarán», en una entrevista al diario griego Vradyni. El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, tiene previsto llegar el lunes a la región para ayudar a los palestinos a reestructurar sus servicios de seguridad. *

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