Escrito por: La Habana, AFP, PL

“Es hora ya que el Tercer Mundo demande con energÃa la demolición de un organismo que no ofrece estabilidad a la economÃa mundial”, dijo Castro sobre el FMI, enfundado en un sobrio traje sastre azul marino.
“O nos unimos y cooperamos estrechamente, o nos espera la muerte”, sentenció el lÃder cubano, cuyo discurso fue escuchado atentamente por el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, presente en el Palacio de las Convenciones, donde los mandatarios del Sur deliberarán durante tres dÃas sobre la situación económica internacional.
Castro solicitó la creación de un nuevo organismo internacional que emplee métodos efectivos de atención a los problemas financieros.
“Para el Tercer Mundo es de vital importancia hacer desaparecer esta siniestra institución y la filosofÃa que representa”, acometió el mandatario cubano contra el FMI.
Propuso sustituir al FMI por “un órgano regulador de las finanzas internacionales que funcione sobre bases democráticas y sin poder de veto para nadie”, y que permita “frenar la especulación desbordada”.
Esa institución se formarÃa con fondos provenientes de un impuesto del 1% a las transacciones financieras especulativas para llegar a un monto superior al “millón de millones al año” destinado al “verdadero, sostenible e integral desarrollo del Tercer Mundo”.
Los paÃses pobres “tenemos derecho y la obligación de dar un golpe de timón y corregir ese rumbo catastrófico” para navegar en condiciones de solidaridad y justicia, dijo Castro al advertir que el mundo, como un gran barco, corre el peligro de hundirse si se mantiene la actual estructura financiera internacional.
Aseveró que dos décadas de polÃtica neoliberal han conducido al “fracaso económico y al desastre social”, e indicó que en América Latina, donde se aplicó con “ortodoxia doctrinal” hay “más pobres que en los peores tiempos de su historia”.
Al plasmar dramáticas situaciones de extrema pobreza en regiones como Africa, Castro dijo que esas imágenes “nos recuerdan los campos de concentración de la Alemania nazi, nos hacen ver de nuevo ante nuestros ojos las montañas de cadáveres o de hombres, mujeres y niños moribundos”.
Definió a la deuda externa del Tercer Mundo como “una bomba” de tiempo que puede estallar en “cualquier coyuntura de crisis económica” y estimó que en los términos actuales es “impagable e incobrable”.
“Hoy es más evidente que nunca que la deuda no es un problema económico, sino polÃtico, por tanto exige una solución polÃtica”, añadió y calificó de “ridÃculas” las propuestas de solución planteadas por los paÃses industrializados.
La deuda externa de los paÃses pobres con el norte desarrollado asciende a 2,5 billones de dólares.
El radical discurso de Castro contrasta con posiciones menos conflictivas expresadas en los proyectos de documentos finales de la Cumbre y en los discursos previos del secretario de la ONU y de los mandatarios de Nigeria, Olusegun Obasanjo, y Sudáfrica, Thabo Mbeki, presidentes a su vez del G-77 y de los No Alineados. Castro, quien en 1959 asumió el poder tras dirigir una guerrilla en la montaña, recibió a sus invitados en el vestÃbulo del palacio de las Convenciones donde abrazó a antiguos lÃderes rebeldes, que ahora asisten como impecables estadistas a la Cumbre del Sur.
Entre otros, están el palestino Yasser Arafat; Sam Nujoma, presidente de Namibia y en la década del 70 titular de la SWAPO, y Robert Mugabe, mandatario de Zimbabwe y ex presidente del Frente para la Liberación de su paÃs.
En otro escalón están los que no fueron guerrilleros, pero encabezaron movimientros militares como el ghanés Jarry Rawlings o el venezolano Hugo Chávez, el único mandatario latinoamericano presente
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