Chávez acusa a Carlos Andrés Pérez por el golpe
ROGER PARRA, CARACAS, AFP
Chávez fue interrogado la noche del viernes al sábado sobre su actuación durante el golpe que lo depuso por menos de 48 horas la madrugada del 12 de abril, en una inusitada «reunión de trabajo» con 14 diputados oficialistas y apenas dos de la oposición en el presidencial palacio de Miraflores.
En la sesión de casi 10 horas, el gobernante habló de un «macrogolpe» de Estado planificado «inteligentemente» por sectores opositores, que no identificó, y con apoyo «desmedido e ilimitado» de los medios de comunicación privados de su país.
Chávez, de 47 años, dijo que el golpe de abril tiene «antecedentes» en otro plan «montado» pero no ejecutado en los meses previos a la elección presidencial que ganó en diciembre de 1998, con el 56% de los votos.
Según el mandatario, los autores de ese plan de golpe suspendieron su «agenda» subversiva en ese momento y la retomaron desde finales de 2001 porque «creyeron oportuno el momento». Pero recalcó que «al final erraron».
La dictadura «no tendrá vida más nunca en Venezuela», aseveró.
No obstante admitió que «corren rumores» sobre un magnicidio que consideró parte de «acciones desesperadas» que siguen tramándose en Venezuela.
Acerca de las 17 muertes que sangrientos disturbios dejaron en el centro de Caracas en las horas previas al golpe, que según la oposición es responsabilidad del mandatario, Chávez se las atribuyó a su vez a los golpistas. «Soy incapaz de ordenar masacre alguna», aseguró.
A los golpistas los acusó además de haber dado una «orden» de asesinarlo en abril, cuando dijo sentirse «al borde de la tumba».
Más adelante, el mandatario asomó que «uno de los autores intelectuales (del golpe) pudiera ser el señor (Carlos Andrés) Pérez», el ex presidente venezolano (1974-79 y 1989-93) contra quien Chávez se alzó en armas en febrero de 1992.
En contracorriente a la tesis del complot defendida por Chávez, los golpistas sostuvieron al ser interpelados por la comisión especial de 27 diputados que su acción buscó llenar un «vacío de poder», que según ellos se produjo tras el falso anuncio de la renuncia del presidente. El empresario Pedro Carmona, cabeza del golpe del 12 de abril y quien se encuentra asilado desde el miércoles en Colombia, dijo que asumió la presidencia para llenar un «vacío de poder» y a pedido de un «colectivo militar» que no identificó. Esta posición fue avalada luego ante la Asamblea Nacional legislativa por todos los altos oficiales acusados de respaldar el golpe.
La comisión especial que determina las responsabilidades «políticas e institucionales» por los sucesos que en Venezuela dejaron 57 muertos y cientos de heridos del 11 al 14 de abril, interpeló durante un mes a 35 involucrados y testigos entre ellos ministros, jerarcas militares, altos funcionarios gubernamentales, alcaldes, jefes policiales y periodistas.
Para concluir sus labores debe presentar en un plazo máximo de 30 días sus conclusiones sobre los datos que aportaron esos interrogatorios públicos, en los que partidarios del gobierno y de la oposición se centraron en acusarse mutuamente por las muertes. *
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