Argentina: se endurece la política económica

Fernández Meijide cada vez más débil

El gobierno de Fernando de la Rúa encuentra dificultades para poner en orden las cuentas fiscales y en la reunión de ayer del gabinete nacional volvió a campear un término ominoso: «ajuste».

No parece que estén en marcha nuevos impuestos, lo que se aprobaron este año y ahora comenzaron a sentirlo los sectores medios-medios ya pagan un costo político, sino que se tomaran medidas para seguir ajustando el gasto público, de suyo muy fuerte, y que ha constreñido los planes sociales o de subsidios para los desocupados y con ellos, tensión.

La Iglesia, preocupada por el sesgo de la conflictividad social, encabezó ayer una reuniones entre dirigentes sindicales de las tres corrientes prominentes, de entidades empresariales, con la presencia del ministro de Trabajo, Alberto Flamarique. Sorpresivamente, se hizo presente el presidente de la Rúa para darle fuerza al encuentro y con ello tratar de desactivar paros en marcha, por caso el del ala disidente de la CGT pero, sobre todo, restablecer el diálogo con la dirigencia sindical, roto después de una breve luna de miel al menos con un sector de la central sindical, por la campaña publicitaria a favor de la nueva ley laboral, en trámite en la Cámara de Senadores, donde la dirigencia obrera fue muy cuestionada.

Llamó la atención que a este encuentro multisectorial no haya concurrido la ministra de Acción Social, Graciela Fernández Meijide, protagonista sin buscarlo de una crisis que llevó a un familiar suyo con un alto cargo en el PAMI, la mayor obra social del país a renunciar, cuestionado por un supuesto tráfico de influencias.

La ministra no ha dejado de recibir críticas pese a que ella decidió pedirle la renuncia a su cuñado, Angel Tonietto. El presidente tomó distancia de ella, y su vice, Carlos «Chacho» Alvarez, afirmó que «se quiere transformar en un acto de corrupción, un error político». Pero Graciela pasa por su peor momento; ella ha anudado con los obispos una excelente relación para que la Iglesia coopere en un plan de acción social, limitado por las falencias presupuestarias, pero ahora parece opacada, como lo revela que el presidente no la invitó a participar del encuentro a favor de la concertación.

En este contexto, el gobierno logró desactivar el lockout de los camioneros, al conseguirles que la petrolera Repsol-YPF les venda gasoil a precios especiales y que se rebajaran el precio de los peajes, las dos principales reivindicaciones.

Pero De la Rúa necesita que el Senado le apruebe la ley laboral, la de emergencia y otras que son claves. Tiene prendida una luz, pero Hugo Moyano, titular de la CGT disidente, amenaza con un paro activo para el 27 de abril, día presunto del debate de la ley laboral. Habrá que ver si el oficialismo consigue desactivarlo para que no influya sobre las elecciones porteñas del 7 de mayo, claves para la Alianza y para el Frepaso: el candidato a jefe de gobierno, es uno de sus dirigentes prominentes: Aníbal Ibarra.

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