El presidente peruano podría ganar en la primera vuelta

Fujimori a un paso del triunfo

Es necesario que un candidato obtenga el 50 por ciento de los votos más uno para ganar en primera vuelta, por lo que este conteo, que cubre 34.759 mesas de las más de 89.000 desplegadas en todo el país, deja a Fujimori a 0,12 puntos porcentuales de ganar en primera ronda.

«Todavía no hay información que nos llega del Perú profundo que podría cambiar hacia abajo o hacia arriba esas cifras», dijo José Portillo, jefe de la ONPE, tras anunciar las cifras en rueda de prensa.

Toledo tiene muchos simpatizantes en las grandes ciudades, mientras que Fujimori cuenta con una importante base de sustento en Lima y en las alejadas zonas rurales, según las encuestas.

La tardanza de la ONPE en difundir los resultados, esperados para el domingo en la noche, alimentó las críticas de falta de limpieza, presentes durante toda la campaña.

«Queremos reiterar la desconfianza que nos produce el sistema de cómputo», dijo Rafael Roncagliolo, secretario general de la organización peruana de defensa de la democracia Transparencia.

«En estas condiciones no podemos descartar cualquier tipo de fraude. Lo que parece rotundo de nuestra estimación estadística es que debe haber una segunda vuelta», agregó.

Transparencia desplegó alrededor de 17.000 observadores en mesas de todo el país.

Según su sondeo de conteo rápido, Fujimori tenía 48,7 por ciento de los sufragios, mientras Toledo se había alzado con 41 por ciento.

El sondeo de la organización independiente estuvo en línea con los resultados de otros dos difundidos por las encuestadoras peruanas Apoyo y Datum un par de horas después del cierre de la votación.

Todas estas cifras planteaban el escenario de una segunda vuelta.

Defender el voto popular

Los resultados oficiales contradijeron también las estimaciones de dos encuestas a boca de urna de las mismas encuestadoras que minutos después de haber cerrado la votación dieron ventaja a Toledo, un economista de 54 años de orígenes humildes.

Toledo, flanqueado por seis de los siete postulantes a la presidencia opositores a Fujimori, marchó en la madrugada del lunes a la casa de gobierno con una multitud calculada en unas 5.000 personas para defender la voluntad popular.

Unos 2.000 policías dispersaron con gases lacrimógenos la manifestación. Según reportes radiales, seis personas resultaron heridas en la protesta, que fue rápidamente controlada.

La multitud de seguidores había acompañado a Toledo desde la tarde del domingo frente a un céntrico hotel, donde el mayor rival de Fujimori fijó su centro de campaña.

Elecciones criticadas

El proceso electoral peruano ha sido uno de los más criticados en la historia reciente por observadores internacionales, incluida una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), y organizaciones locales.

Transparencia dijo que recibió numerosas quejas, muchas confirmadas por sus observadores, sobre propaganda a favor de Fujimori, mutilación de papeletas, hostigamiento y reemplazo de electores.

Fujimori, de 61 años, rechazó las denuncias de fraude que proliferaron durante toda la jornada, y se abstuvo de declarar desde que terminó el proceso.

Toledo se convirtió en un fenómeno político sólo tres semanas antes de las elecciones y trajo a la memoria la elección de 1990, cuando Fujimori, en ese entonces un ingeniero agrónomo desconocido, forzó una segunda vuelta ante el laureado escritor Mario Vargas Llosa, y a la postre resultó ganador.

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