Aumentan los muertos y heridos en Bolivia

Militares controlan rutas del altiplano

Las refriegas del fin de semana entre fuerzas de seguridad y manifestantes dejaron un saldo de al menos cinco muertos y unos 40 heridos, en incidentes que se registraron en La Paz y Cochabamba, según cifras oficiales y de organizaciones sindicales.

Tres de los fallecidos, entre ellos un militar, cayeron en una refriega que tuvo lugar el domingo en la localidad andina de Achacachi (100 km de La Paz) y las otras dos víctimas fatales se constataron el sábado en Cochabamba.

La situación social continuaba en tensión este lunes, y el ejército ordenó el despliegue de más efectivos para controlar las rutas de la región del altiplano tras la advertencia de las agrupaciones campesinas de radicalizar sus protestas, anunció el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Jorge Zabala.

El gobierno decretó el sábado pasado un estado de sitio para responder a la emergencia social y a las movilizaciones de campesinos y funcionarios públicos.

El ministro de Información, Ronald MacLean, justificó la presencia militar en las rutas con el deseo gubernamental de «pacificar el país y que retorne la absoluta normalidad».

En la región este del país se sucedían esporádicos bloqueos en la provincia Cordillera, mientras que en varios puntos del valle alto de Cochabamba, los campesinos mantenían la protesta.

La Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) ha anunciado su disposición de dialogar con el gobierno para encontrar soluciones a sus demandas, pero «mientras eso no ocurra mantendremos el bloqueo de rutas», dijo uno de sus dirigentes, Alberto Zapata.

Por su parte en Cochabamba, unos 10.000 campesinos armados de palos y machetes ocuparon la plaza de armas de la ciudad para demandar que el gobierno del presidente Hugo Bánzer rectifique una ley denominada de Saneamiento Básico y Alcantarillado, que privatizaría la distribución de agua en las comunidades indígenas.

El gobierno enfrenta además el bloqueo de rutas en seis de los nueve departamentos (provincias) de Bolivia, encabezadas por la poderosa Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos, que exige se deje sin efecto una polémica ley de reforma agraria, que permitiría que la propiedad de la tierra se concentre en pocas manos, de acuerdo lo informado por los líderes de la revuelta.

Los labriegos, que recorrieron unos 15 km desde la localidad de Quillacollo, vecina a Cochabamba, mantendrán sus protestas hasta obtener una respuesta de las autoridades, dijo el dirigente campesino Alberto Zapata.

Pero la respuesta inmediata del gobierno no apaciguó los ánimos, ya que por el contrario, el ministro de Información, Ronald MacLean, reaccionó este lunes acusando a los manifestantes de ser protagonistas de un movimiento de «carácter subversivo-político».

MacLean afirmó en conferencia de prensa que la presencia de cerca de diez mil campesinos en las afueras de esa ciudad «sólo es un pretexto para convulsionar al país».

Por esta razón, el gobierno ha suspendido «por falta de condiciones» de seguridad el viaje de una comisión de alto nivel a Cochabamba para encontrar una solución definitiva al conflicto del agua, agregó MacLean.

La falta de seguridad que se vive en esa ciudad del centro boliviano, obligó este lunes a las aerolíneas Lloyd Aéreo Boliviano y Aerosur a suspender todos sus vuelos comerciales con destino a Cochabamba, anunciaron las autoridades de esas empresas.

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