En el marco de una crisis de confiabilidad entre la UCR y el Frepaso

Fernando De la Rúa ratificó a Graciela Fernández Meijide

Un cunado de ella, Angel Tonietto, que es uno de los tres interventores en el PAMI, la mayor obra social de la Argentina (4 millones de jubilados afiliados) y paradigma de la corrupción en los tiempos de Carlos Menem, habría apanado que su mujer, y hermana de la ministra, consiguiera un pequeno beneficio para dos clínicas geriátricas de su propiedad.

El caso lo reveló la revista Siglo XXII, que dirige Jorge Lanata, con toda la documentación del hecho: una inspección había dado resultado negativo para recategorizar los geriátricos pero «alguien» influenció para que se realizara otra que dio resultados «positivos».

Algo es cierto: Lanata está enfrentado personalmente con Fernández Meijide desde el momento que el periodista informó que la ministra había llevado a su lado a su hijo, y ella lo desmintió sin que la réplica tuviera lugar en la revista y determinando una visible tensión entre ambos.

Fernández Miejide reclamó la dimisión de su cunado y pidió una investigación de los organismos de control del Estado. El caso es que aunque tangencialmente, este hecho golpea a la ministra cuyo principal capital desde que emergió a la vida política proviniendo de los movimientos de Derechos Humanos, ha sido su transparencia y sentido común.

Presiones

El diario La Nación, que nunca vio con buenos ojos que el radicalismo eligiera como socio al Frepaso, especula con que Fernando de la Rúa –que ratificó a Fernández Meijide como ministra– igualmente se desprenderá de ella después de las cruciales elecciones portenas del 7 de mayo, donde el ex ministro de economía Domingo Cavallo busca llegar a ser jefe del gobierno porteno y plantearle otra opción aliancista –con él a la cabeza, obviamente– a De la Rúa, respaldándose en el sector derechista del partido.

Pero el Presidente confía en que la Alianza y la unidad con el Frepaso no se alterará, porque está seguro de que Aníbal Ibarra vencerá en primer o segundo turno al padre de la convertibilidad.

De la Rúa ha querido exhibir un PAMI libre de tráfico de influencias y corrupción y puso como cabeza de la intervención a Cecilia Felgueras, su incondicional, y mujer de gran energía y capacidad de trabajo. No deben descartarse intrigas internas dentro del PAMI que precipitaron esta mini crisis ni que en el futuro salgan a luz otros escándalos, habida cuenta de que gran parte de la vieja estructura de la Obra Social sigue manteniéndose y hay un lento trámite de relevo por las características que el mismo Presidente impone a toda la administración.

Si Ibarra llegara a perder el comicio –lo que hoy no está a la vista tanto por los sondeos como por que Cavallo aparenta tener dificultades para perforar un techo menor de 40 puntos– indudablemente podría ponerse en peligro la coalición.

A Fernández Meijide lo acontecido la deja herida en un ala y blanco más apetecible por parte de los gobernadores peronistas que no desean que la ministra controle los fondos, escasos por otro lado, destinados a la acción social que busque contener a los desocupados y marginales.

Es una tarea que ella tiene con su companero del Frepaso, el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, que debe bailar con la más fea, esto es ajustarse a los cortes presupuestarios y no poder enviar todos los fondos necesarios para una mínimo subsidio a los desocupados.

Flamarique pilotea la discutida ley laboral que, según él, permitirá aumentar el trabajo y blanquear a los que lo hacen en «negro». La media sanción está en el Senado, pero ahora parece que se aprobará, con cambios, antes o después del 7 de mayo, no se sabe.

Pero Flamarique, aunque en menor escala que la mujer, concentra broncas: de sindicalistas, gobernadores y no pocos radicales, preparados para ocupar su sitio ministerial.

A todo esto, el vicepresidente de la Nación, Carlos «Chacho» Alvarez, que mantiene excelentes relaciones con De la Rúa, debe pesar de qué manera ayuda a frenar los embates con sus dos cuadros mayores, fogonea –como lo está haciendo Raúl Alfonsín– la campana de Ibarra y encuentra algún modo de evitar el mayor deterioro del Frepaso y de la Alianza.

Delicada situación.

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