Los señores de la guerra, la amenaza más seria en Afganistán

Las disputas entre señores de la guerra constituyen la principal amenaza a la estabilidad de Afganistán, declaró ayer domingo en Kabul el emisario presidencial estadounidense, Zalmay Jalilzad.

En conferencia de prensa, tras varios días de encuentros con altos responsables afganos, Jalilzad dijo que la existencia de «múltiples ejércitos» en el país es el mayor desafío al que se enfrenta la administración interina, instalada hace dos meses por un mandato de seis.

«La autoridad interina fue instaurada hace unos dos meses y la situación, desde mi punto de vista es, globalmente, positiva», manifestó. «Claramente, el mayor desafío global es evitar el regreso del señorío de la guerra y el conflicto entre grandes ejércitos. Hay una cantidad de ideas que se pueden poner en práctica, pero claramente, en último término, la respuesta es la construcción de un ejército nacional», dijo el emisario de George W. Bush.

Jalilzad dijo que la extensión de fuerzas internacionales era una opción a considerar, pero que la respuesta a largo plazo es que los afganos cuiden de sí mismos.

«No queremos que Afganistán se convierta en una especie de estado dependiente en seguridad (…) de la comunidad internacional», afirmó.

«Queremos que los afganos, y los mismos afganos lo desean, sean autosuficientes, tan pronto como sea posible, para construir unas fuerzas armadas adecuadas a partir de los múltiples ejércitos que existen aquí», añadió.

Jalilzad dijo que mantuvo reuniones «muy útiles y de amplio alcance» con dirigentes afganos, entre ellos el jefe del gobierno Hamid Karzai, durante su estancia de cuatro días en el país.

El emisario explicó que la guerra contra los focos de resistencia de la organización Al Qaeda, de Osama Bin Laden, y el depuesto régimen de los talibanes, se encontraba entre los temas discutidos, además de la situación de la seguridad, el proceso de reconstrucción política y «cuestiones regionales», particularmente las relaciones con el vecino Irán.

Karzai viajó ayer domingo a Teherán, en su primer viaje a Irán desde que asumió funciones.

Jalilzad dijo que las relaciones entre Irán y Afganistán deben «basarse en la no injerencia».

«Esperamos que Irán detenga el tipo de actividades que nos parecen reprobables», dijo, refiriéndose a las acusaciones de Estados Unidos de que agentes militares iraníes se infiltraron en Afganistán para desestabilizar al poder central. *

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