Los secretarios de Estado se reunieron ayer en El Cairo y lograron superar las divergencias

Acuerdo previo a la cumbre de cancilleres europeos y africanos

Stephane Barbier – El Cairo, AFP

Ayer los cancilleres europeos y africanos y sus consejeros negociaron arduamente para poner un punto final a los textos –declaración y plan de acción– que deben adoptar el martes los jefes de Estado y de gobierno de los 15 estados de la UE y de los 53 países africanos.

Esos encuentros eran difíciles ya que existían serias divergencias sobre varios temas: en especial la anulación de la deuda, pero también el seguimiento de la cumbre, el establecimiento de una zona desnuclearizada en Medio Oriente y la restitución de los bienes robados durante la colonización.

Los acuerdos dan a lugar a declaraciones lo suficientemente vagas para no hacer peligrar la cumbre.

Respecto a la deuda de Africa, estimada en 350 millardos de dólares, los africanos, sin solicitar su anulación lisa y llana –como lo había pedido el canciller de Lesotho Thoma Tabane– pedían al menos un gesto concreto en ese sentido por parte de Europa, con el compromiso de organizar rápidamente una reunión especial sobre el tema.

La UE recordó que ya adoptó una iniciativa en 1999 para aliviar la deuda de los países pobres muy endeudados (PPTE) de un millardo de euros (y dólares) y subrayó que la cumbre de El Cairo no era «el foro apropiado» para resolver esta cuestión, ya que ni los organismos financieros internacionales ni los ministros de finanzas participan en la reunión.

Finalmente fue decidida «la creación de un grupo conjunto de altos funcionarios para establecer un informe que será estudiado a escala ministerial». La UE no adoptó ningún compromiso cifrado al respecto.

En lo relativo a la continuidad de los contactos, los africanos solicitaban cumbres y encuentros ministeriales regulares, cada tres años, tal como hace la UE con Asia y América Latina. Los europeos recordaron que tienen con Africa instrumentos que no existen en sus relaciones con otros continentes: el acuerdo de asociacion UE-ACP (Africa, Caribe, Pacífico) y el diálogo euro-mediterráneo.

La UE deseaba sólo comprometerse a una segunda cumbre en 2003, en principio en

Atenas, y a la creación de un «comité conjunto de altos funcionarios». Fue lo que fue decidido a partir de la adopción de un «principio de continuidad».

En lo que concierne la zona de desnuclearización en Medio Oriente, Egipto pedía incluir en el documento final de la cumbre una referencia a una zona sin armas nucleares en esa región. «Es un pedido contra Israel», había afirmado el canciller belga Louis Michel, que subrayó que el encuentro del Cairo no era una cumbre Europa-Medio Oriente.

En la declaración final sólo se insistirá en la necesidad de que no haya una zona desnuclearizada, sin citar ninguna zona geográfica precisa.

Respecto a los bienes robados durante la colonización, los africanos pedían su restitución.

La UE decidió «tomar nota de esas preocupacioens africanas» y señaló que un informe será elaborado por el grupo conjunto para un estudio a nivel ministerial. Respecto a la retirada de las minas depositadas durante la Segunda guerra mundial por varios países europeos, en especial Alemania y Gran Bretaña en países del norte de Africa –Egipto y Libia esencialmente–, los Quince se comprometieron «a hacer todo lo necesario para extraerlas» y a «indemnizar a las víctimas».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje