La Alianza lidera las encuestas del comicio porteño
Según el Centro de Opinión Pública (CEOP), que hace sus trabajos para el diario Clarín, Ibarra-Felgueras lleva un margen de 8,5 puntos, tres más que un mes atrás, mientras que Cavallo-Béliz, no suman los respaldos que recogían por separado antes de que resolvieran unirse enterrando los agravios que los habían distanciado y decidieron la conformación del binomio, mediante una consulta telefónica de dudosa transparencia.
«Analogías», una consultora que hace sus sondeos para la Alianza, le da a la Alianza una diferencia de más de 12 puntos, pero en cuanto a la intención del sufragio la proyecta a un escenario de segundo turno (sólo gana quien supera el 50% de los votos), Ibarra-Felgueras obtendría el 56,2% de los votos mientras que el binomio neoliberal treparía a 38,2%.
En tanto el consultor Hugo Haime, en un trabajo que habría preparado para Gustavo Béliz, dice que Ibarra-Felgueras tienen ahora el 45,1% de la intención de voto, contra el 31,5% de sus rivales mayores y proyectando indecisos, da una chance a la Alianza de ganar sin balotaje.
Entre las opciones de la izquierda histórica, el binomio Patria Walsh-Herman Schiller, Izquierda Unida, es detectado con un 1,4% por «Analogías», como el de mejor intención de voto.
Es penosa la situación de dos fórmulas del partido justicialista porteño. La oficial, que encabeza el ex ministro de Justicia de Carlos Menem, Raúl Granillo Ocampo, alcanzaría solamente el 2,8% de los sufragios. En tanto, un sector disidente encabezado por la actriz Irma Roy, llegaría al 3,8%, según el CEOP. Roy anticipó que en caso de segundo turno, recomendarán respaldar a Aníbal Ibarra, un ex fiscal que protagonizó la resolución de sonados casos delictivos.
Pero otros sectores del justicialismo optaron ya por Cavallo o por la Alianza. Curiosa situación: el peronismo porteño, en su mejor momento, 1993, rozó los 30 puntos, pero, salvo la reelección de Menem en 1995, nunca llegó otra vez a ese porcentaje. Sin embargo, el voto peronista es buscado por todas las opciones, habida cuenta de que conserva un fuerte componente popular y nostálgico.
El bloque de senadores del PJ dio la semana pasada un respaldo formal a Granillo Ocampo.
Pero como la mayoría de los gobernadores justicialistas quieren que el ex ministro dé un paso al costado y se decida a respaldar a Cavallo, ante el temor de que no haya segundo turno, es probable que en el encuentro que hoy Menem tendrá con los jefes territoriales del peronismo (gobernadores o no), se vuelva a replantear la táctica electoral de ese partido.
En este comicio se juegan muchas cosas, especialmente el hecho de que la Capital Federal es un baluarte de la Alianza, de Fernando de la Rúa y especialmente del Frepaso, socio minoritario de la coalición oficialista.
El Frepaso perdió una gran oportunidad, cuando una de sus máximas referentes, Graciela Fernández Meijide, perdió ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires, ante el peronista Carlos Ruckuaf.
Un nuevo traspié del Frepaso podría inducir a un sector del radicalismo a dar fin al contrato y a buscar otros apoyos.
Hacia ese objetivo marchan Cavallo y los justicialistas que lo respaldan.
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