Once presidentes de centroizquierda se reunieron en Estocolmo

Jefes de Estado progresistas analizaron situación política mundial

JEAN LIOU, ESTOCOLMO, AFP

 

En la capital sueca, los once dirigentes, entre los que se encontraban el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y su homólogo chileno Ricardo Lagos, intercambiaron opiniones y «compartieron sus experiencias», en un contexto de debilitamiento de las democracias cristianas que favoreció el éxito de las corrientes populistas, incluso xenófobas.

Los «progresistas» o «modernizadores» están interesados sobre todo en tres temas: la educación, la integración de los inmigrantes y la modernización de los servicios públicos.

«La mayoría de las personas que ganan elecciones lo hacen sobre la base de los temas que hemos abordado», reconoció el primer ministro británico Tony Blair.

Efectivamente, dos bastiones históricos de la socialdemocracia en Europa, Noruega y Dinamarca, fueron derrotados en las elecciones legislativas celebradas el pasado otoño (boreal) debido a que esos problemas no habían sido resueltos, según politólogos locales.

Esos fracasos, precedidos por el caso similar de Austria, y la ausencia en Estocolmo de dos de los pilares de las reuniones anteriores, el ex presidente estadounidense Bill Clinton y el ex jefe de gobierno italiano Massimo D’Alema, centraron esta cumbre de dos días.

Además, algunos de sus miembros, como los dirigentes francés, alemán, portugués o sueco, se juegan en las elecciones de este año su asistencia a la próxima edición, prevista para 2003 en Londres.

Estas derrotas constituyen un motivo más para reforzar la internacional progresista y ponerse a trabajar, dijo Tony Blair, que recalcó el hecho de que él sí había sido reelegido.

Paradójicamente, pese a tratarse de un club «progresista», sus participantes uitilizaron a menudo el término centro para definirse. El primer ministro francés, Lionel Jospin, se refirió a «la izquierda o el centroizquierda» y sus homólogos canadiense, Jean Chretien, y británico hablaron de centro y centroizquierda.

Los «progresistas» «subrayaron su diferencia con la derecha y las fuerzas conservadoras en sus países», destacó Jospin.

Los once responsables, que se designaron como «internacionalistas», aprovecharon la cumbre de Estocolmo para hacer un balance de los problemas mundiales e insistieron en que «la mundialización necesita ir acompañada por acciones políticas conjuntas por parte de los gobiernos para abarcar los problemas apremiantes del desarrollo, la seguridad y el medio ambiente.

Aunque aprueban la «guerra contra el terrorismo» liderada por Estados Unidos después de los atentados del 11 de setiembre, juzgan que no debe ser sólo militar sino que debe ir acompañada por una lucha eficaz contra sus causas.

Los dirigentes escribieron al primer ministro israelí, Ariel Sharon, y al presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Afarat, a quienes instaron a reanudar el diálogo y encargaron a Clinton una misión sobre el desarrollo en Africa. La cumbre de Estocolmo contó también con la presencia del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, y polaco, Aleksander Kwasniewski, así como con el canciller alemán, Gerhard Schroeder, y los primeros ministros portugués, Antonio Guterres, y neocelandesa, Helen Clark. *

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