Lula: "No quiero perder"
SAN PABLO, ANSA
«Nuestro partido está maduro: sabe si quiere ganar o marcar una posición. Si se trata sólo de marcar una posición en las elecciones, que salga cualquier otro compañero, que yo me voy a convertir en un demonio para ayudarlo, pero no me pidan que haga una cosa en la que no creo», señaló Lula da Silva.
«No podemos ir solos a la elección. Sin alianza, puedo apoyar a cualquier otro candidato», agregó durante un agitado debate en el sindicato de trabajadores químicos de San Pablo.
La nueva política de alianzas de Lula da Silva, que consolida el giro moderado del ex dirigente sindical, deberá ser aprobada por el comité nacional del Partido de los Trabajadores (PT), donde sus aliados tienen un control absoluto.
Por ese motivo, la mayoría de los analistas brasileños consideraba hoy que, con estas advertencias, Lula da Silva busca, en realidad, reducir el tono de las críticas dentro del PT por su acercamiento a grupos de derecha.
El líder opositor aprovechó un debate organizado por la Pastoral Obrera de San Pablo para rechazar las críticas que también está recibiendo de la Iglesia Católica a su intento de aliarse con el Partido Liberal (PL), la fortaleza política de los líderes evangelistas.
«Lo que nosotros estamos intentando es tener una conversación seria con el PL. En ningún momento nos preocupamos en hacer alianzas con la institución Iglesia, sea cual fuere. Es un tema de partido a partido», sostuvo.
El giro de los últimos días de Lula da Silva está enturbiando sus hasta ahora estrechas relaciones con la Iglesia Católica.
Para monseñor Marcelo Carvalheira, vicepresidente de la Confederación Nacional de Obispos Brasileños (CNBB), «Lula tiene razón: es un tema partidario. Ahora, si un partido se aliara con otro partido nazi también sería una cuestión partidaria. Pero, es deber de la Iglesia decir a los cristianos que estén atentos porque pueden ser perjudicados».
«El PT siempre fue muy cercano a la Iglesia Católica porque tuvo causas buenas. El PT es un partido interesante porque vino de las bases populares. Traicionar esas bases por causa de las alianzas asusta», completó.
Lula da Silva es, según las encuestas de intención de voto conocidas hasta ahora, el candidato favorito para ganar las elecciones presidenciales del 6 de octubre.
Pero, el porcentaje de votos que le asignan los sondeos, que varía entre el 26 y el 30 por ciento, no le permitiría obtener la mayoría absoluta de sufragios y evitar una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.
Lula da Silva ya fue candidato en los comicios de 1989, 1994 y 1998; en todos ellos salió segundo.
Para las elecciones de octubre, Lula da Silva quiere llevar como candidato a vicepresidente al empresario José Alencar, reciente afiliado al Partido Liberal (PL), dominado por los líderes de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
Se trata de la principal iglesia evangelista de Brasil, fundada en 1977 por el «obispo» Edir Macedo bajo los moldes de los «pastores electrónicos» norteamericanos y tiene una creciente influencia entre los pobres y menos instruidos.
La posible alianza fue criticada por la Iglesia Católica y hasta por dirigentes moderados del propio partido de Lula da Silva, como el gobernador de Río Grande do Sul, Olivio Dutra.
Para Lula da Silva, la alianza es imprescindible para atraer sectores que hasta ahora le han dado las espaldas.
«Ya aprendimos que una campaña no puede ser eminentemente ideológica. Si hay algo pragmático es la sociedad brasileña, que quiere conocer ideas y soluciones», señaló. *
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