Israel flexibilizó el bloqueo por fiesta musulmana

Kamikaze palestino y un israelí mueren en otra jornada de violencia

Un israelí de 56 años murió en una carretera cercana al aeropuerto de Atarot, al norte de Jerusalén, cuando palestinos dispararon contra su coche desde un vehículo que lo adelantó.

Se ignora si la víctima era un colono.

Anteriormente, un palestino hizo estallar los explosivos que transportaba cerca de un supermercado muy concurrido de la colonia de Efrat, cerca de Belén (Cisjordania), causando un herido, antes de caer abatido por un colono.

Esos decesos elevan a 1.272 el número de muertos desde el inicio de la Intifada, a finales de setiembre de 2000, de los cuales 973 eran palestinos, y 276 israelíes. Como muestra de la tensión reinante, en Cisjordania un colono judío quedó gravemente herido por unos soldados, que lo tomaron por un activista palestino.

También en Cisjordania, el ejército israelí capturó a cinco palestinos sospechosos de preparar atentados suicidas.

Ambos ataques ocurrieron menos de 24 horas después de una reunión de seguridad israelo-palestina de alto nivel, la primera desde el 2 de febrero, que buscaba poner coto al ciclo de violencia sin precedentes en los territorios palestinos.

«Se acordó que Israel reducirá su presión (militar) en función de las medidas que adopte la Autoridad palestina para reducir la violencia», indicó el ministro israelí de Defensa, Binyamin Ben Eliezer. La madrugada del viernes el ejército israelí se retiró de un sector autónomo de la Franja de Gaza que ocupaba desde hace una semana.

Asímismo, Ben Eliezer anunció la suavización del bloqueo de los territorios palestinos con motivo del inicio de la principal fiesta musulmana, el Aid al Kebir, para que las familias puedan reunirse.

En un comunicado, Ben Eliezer afirmó «querer asegurar la calma durante la fiesta de Al Adha (otro apelativo para Aid Al Kebir), y aligerar la carga que soporta la población palestina que no está implicada en el terrorismo».

Esos indicios de apaciguamiento llegaron al día siguiente del discurso que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dirigió a la nación, en el que pidió a los israelíes que permanezcan unidos y que conserven la esperanza, pero sin proponer iniciativa alguna para salir de la crisis.

Sharon anunció la creación de «zonas de contención» a lo largo de la línea de demarcación que separa Israel de Cisjordania, para prevenir atentados.

También se comprometió a tratar de evitar «una guerra total con los palestinos».

El jefe del Estado Mayor del ejército israelí, el general Shaul Mofaz, subrayó ayer viernes en una entrevista a Radio Shalom, que esas zonas de contención no constituirán una «frontera»

«Están destinadas a permitir a Tsahal (el ejército israelí) actuar en las regiones» en las que se instalarán esas zonas de contención, que irán desde Jenín, en el norte de Cisjordania, hasta Hebrón, en el sur, explicó.

Según un sondeo publicado por el diario Yediot Aharonot, un 61% de israelíes cuestiona la forma en que Sharon está afrontando la Intifada, y sólo un 54% lo considera «creíble», su peor resultado desde julio pasado.

Saeb Erakat, uno de los principales negociadores palestinos, criticó ese discurso, y acusó a Sharon de querer «continuar su guerra» contra la Autoridad palestina.

Yasser Arafat renovó este jueves desde Ramalá (Cisjordania), donde está bloqueado por Israel desde diciembre pasado, un nuevo llamamiento al alto el fuego. Varios cancilleres de países de la Unión Europea criticaron el discurso de Sharon por la falta de propuestas políticas, y por el proyecto de zonas de contención. *

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