Las fuerzas regulares tomaron la localidad donde se negociaba la paz

Ejército colombiano ganó terreno ante las FARC

Las FARC, por su lado, realizaron una serie de atentados contra infraestructuras energéticas y de telecomunicaciones en varias partes del país, con saldo de un civil muerto.

Tras los bombardeos aéreos del jueves, unos 800 soldados participaron en la madrugada del viernes con fuerzas de aire y tierra en la recuperación del simbólico batallón Cazadores, situado en San Vicente del Caguán, en pleno corazón del área de 42.000 km2 que sirvió para los frustrados diálogos de paz, refirieron fuentes militares a la AFP.

El comandante general de las Fuerzas Armadas, general Fernando Tapias, informó que tres soldados que viajaban en helicópteros fueron heridos por fuego antiaéreo de ametralladora disparado por la guerrilla.

«Dos aparatos artillados y otro de transporte de tropas fueron impactados por el fuego antiaéreo de la guerrilla, que utilizó ametralladoras calibre 50, aunque las aeronaves pudieron aterrizar después sin problemas», dijo el jefe militar.

De manera concomitante, las FARC atacaron en la madrugada del viernes las instalaciones eléctricas del municipio de Altamira (suroeste, departamento del Huila), de comunicaciones en Fusagasugá (centro, en Cundinamarca) y de gas en la localidad de Barbosa (noroeste, en Antioquia).

En Huila dinamitaron la subestación eléctrica del municipio de Altamira, que surte de ese servicio a unos 20 municipios de ese departamento y a la totalidad del Caquetá (del que forma parte la población de San Vicente del Caguán). En este hecho murió un operario.

Tapias indicó que en San Vicente las fuerzas militares buscan controlar el pequeño aeropuerto para permitir la reapertura de sus operaciones.

Reconoció que la guerrilla seguía presente en el Caguán, aunque indicó que el jefe de las FARC, Manuel Marulanda (‘Tirofijo’), y los cinco ex negociadores de paz de ese grupo habían evacuado la zona muchas horas antes de que venciera su vigencia legal, a medianoche del miércoles, por orden del presidente Andrés Pastrana.

Otros líderes rebeldes «salieron en las primeras horas del jueves», aseguró Tapias, aunque aclaró que unos 4.500 combatientes de base y mandos medios de la organización rebelde se encuentran en la ex zona de distensión, muchos de ellos vestidos de civil en los cascos urbanos de los cinco municipios comprendidos en el área.

Precisamente uno de esos guerrilleros de civil entregó a la prensa destacada en San Vicente del Caguán un comunicado en el que la cúpula de las FARC anuncia su disposición a reanudar las negociaciones de paz con un próximo gobierno.

En el documento, las FARC señalaron que como prueba de voluntad de paz quedan como propuestas la Agenda Común para el Cambio y la Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación.

«Estas son propuestas que nos declaramos dispuestos a intercambiar con un futuro gobierno que manifieste interés en retornar al camino de la solución política al conflicto social y armado», señalan, en referencia al fin del mandato de Pastrana el próximo 7 de agosto.

«Exhortamos a la comunidad internacional y en particular al Grupo de Países Amigos a continuar apoyando la búsqueda de la solución política del conflicto social y armado en nuestro país», indicaron los insurgentes.

Para calmar las inquietudes de los países vecinos, Tapias señaló que «hasta ahora no hay indicios de que la operación vaya a generar problemas en las regiones fronterizas».

Colombia comparte fronteras con Brasil, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, cuyos gobiernos han expresado inquietud tras la ruptura del esquema de pacificación y tomado previsiones ante una eventual ola de refugiados o incursiones de los rebeldes en las regiones limítrofes.

La reconquista del batallón Cazadores reviste una gran importancia simbólica.

Los soldados habían abandonado ese lugar en diciembre de 1998, cuando Pastrana ordenó desmilitarizar toda la zona para facilitar las conversaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Esa orden desató en su momento un fuerte malestar en el alto mando castrense.

Pastrana interrumpió el proceso de paz el miércoles, tras el desvío de un avión y el secuestro de un senador que viajaba a bordo, en un hecho imputado al grupo marxista.

El jueves, el mandatario señaló que «continuar el proceso depende de las FARC. Hoy lo que no hay es una zona de distensión pero el proceso no se ha acabado».

«Si hay interés por parte de ellos de querer continuar y hay una clara voluntad de hacerlo, se puede hacer en otras condiciones, dentro o fuera del país, como nosotros lo planteamos», añadió. El candidato independiente Alvaro Uribe, amplio puntero en los sondeos para los comicios presidenciales del próximo 26 de mayo y partidario de manejar con mano dura el conflicto con las FARC, señaló que estaba dispuesto a hablar con esa organización si se cumplían una serie de condiciones. *

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