EEUU admitió que mató civiles en Afganistán
«Me parece que estos individuos no eran del Talibán o de la red Al Qaeda», admitió Rumsfeld en rueda de prensa en Washington. Cerca de 15 afganos murieron en uno de los complejos atacados en Hazar Qadam, al norte de Kandahar.
Entre tanto, en Kabul, una patrulla de paracaidistas británicos fue atacada el miércoles en la noche cuando sus miembros intentaron evitar un robo.
Un portavoz de la fuerza multinacional de paz en Afganistán, liderada por Gran Bretaña, dijo que no hubo heridos tras el enfrentamiento y agregó que es la segunda vez en menos de una semana que los británicos son atacados en la capital afgana.
Jonathan Turner, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), conformada por 17 países, dijo que una patrulla del segundo batallón del regimiento de paracaidistas recibió disparos en la zona oeste de Kabul a las 20.30 hora local del miércoles, mientras sus miembros salían de sus vehículos.
«Devolvieron el fuego con la ayuda de la polícia afgana. No hubo víctimas», dijo, y añadió que el intercambio de disparos fue breve.
«Ahora tenemos un equipo rastreando el área, buscando evidencias desde la zona de los disparos», dijo Turner.
Agregó que no se había arrestado a nadie en relación con el incidente.
Las fuerzas británicas dijeron que el sábado, un puesto de observación en el oeste de Kabul había recibido disparos de una fuente no identificada, y que los paracaidistas devolvieron el fuego, matando a un joven e hiriendo a cuatro personas, incluida una mujer embarazada.
Pero la policía afgana dijo después que el puesto no había recibido disparos, y que las tropas británicas había disparado a una familia inocente que estaba llevando al hospital a una mujer embarazada.
El último incidente de disparos resaltó la pobre seguridad en Afganistán, y el enorme desafío que enfrenta el líder interino Hamid Karzai, quien trata de llevar la paz a un país devastado por más de 20 años de guerra.
La ISAF, una fuerza de unos 4.000 soldados, fue desplegada bajo un mandato de seis meses de las Naciones Unidas para ayudar a mantener la seguridad en la capital durante el breve período del gobierno interino.
Durante el controvertido ataque de las fuerzas especiales estadounidenses en enero, las tropas de Washington detuvieron a 27 afganos, pero luego los dejaron en libertad.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) distribuyó 1.000 dólares a las familias de cada uno de los afganos que perdieron la vida durante esos dos ataques.
«Una vez que se entra en el terreno, me parece que no hay ningún error en lo absoluto en que si te disparan, dispares en respuesta. Esperamos que la gente se defienda y tome la acción que, al menos ahora, estamos conscientes que ellos tomaron», dijo Rumsfeld.
En la norteña ciudad afgana de Mazar-i-Sharif, alrededor de 200 prisioneros talibanes fueron liberados el jueves como parte de las celebraciones del festival musulmán de Eid.
Temblando por el intenso frío, los prisioneros se sentaron en el piso de un patio de la prisión y escucharon un discurso en el que se les pidió abrazar al nuevo Afganistán y olvidarse de las viejas rivalidades.
«No importa a qué grupo étnico pertenezcan, todos somos afganos», dijo el general Majid Rozi, jefe de la nueva policía de la ciudad.
«Ustedes deben pelear sólo contra aquellos que interfieran en nuestro país. Pakistán dijo que era un país amigo, si esto fuera cierto, nos hubiera enviado escuelas y libros, y no armas», dijo.
El nuevo gobierno interino de Afganistán asegura que el derrocado Movimiento Talibán recibió, durante sus cinco años de férrea dictadura, amplio apoyo de Islamabad.
El gobierno Talibán, que protegió y hospedó en Afganistán al militante islámico de origen saudita, Osama bin Laden, señalado por Estados Unidos como el autor intelectual de los ataques del 11 de setiembre, fue derrocado el año pasado por una fuerza internacional liderada por Estados Unidos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad