Tres horas después de la ruptura del diálogo, Andrés Pastrana lanzó la "Operación Tanatos"

El Ejército de Colombia bombardeó territorio bajo control de las FARC

Tres horas después de que el presidente Andrés Pastrana diera por terminado el proceso de paz y apenas unos minutos después de que venciera la vigencia legal de la zona de distensión que durante más de tres años estuvo en poder de las FARC, las Fuerzas Armadas colombianas iniciaron el operativo de recuperación.

Al menos 5.000 hombres participan en la operación, llamada Tanatos (muerte en griego), que en la madrugada se concretó con la realización de 200 operaciones aéreas y el bombardeo de 85 puntos estratégicos.

Una fuente militar que requirió el anonimato precisó que en las misiones aéreas actuaron aviones OV-10, AT-37, Kafir y helicópteros Black Hawk, de la base de Tres Esquinas (Caquetá, sur). Según la fuente, los blancos fueron principalmente campamentos guerrilleros y pistas de aviación clandestinas.

El general Euclides Sánchez, segundo comandante del ejército, señaló que se trata de «operaciones conjuntas» entre el Ejército y la Fuerza Aérea. «De momento no tenemos un reporte oficial» sobre los resultados de la ofensiva, destacó el oficial.

Subrayó que la entrada a la zona de distensión debe realizarse con mucha prudencia. «Sabemos que vamos a encontrar una serie de obstáculos; seguramente vamos a tener algunas bajas pero las tropas están trabajando y la operación está en marcha desde el mismo momento en que el presidente nos dio la orden».

La operación aérea es la primera parte de una estrategia que busca que los soldados de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) lleguen el viernes por tierra a la población de San Vicente del Caguán, corazón de la ex zona desmilitarizada.

El final de la zona de distensión provocó una fuerte preocupación entre los 100.000 habitantes del área que temen, además de la ofensiva militar, la irrupción de grupos paramilitares de extrema derecha.

Pero en San Vicente del Caguán la AFP comprobó que por el momento no hay movimientos masivos de población y que el lugar se ha convertido en una especie de tierra de nadie, debido a que la guerrilla ya se fue y que el ejército de tierra aún no ha entrado.

La inquietud también cundió en los países vecinos de Colombia. Los gobiernos de Panamá y Ecuador decidieron reforzar sus fronteras con Colombia, y Venezuela señaló que se mantiene vigilante. La presidenta panameña, Mireya Moscoso, decretó además el «estado de alerta general».

El final de la zona de distensión representó un brutal cambio de panorama en Colombia, donde el proceso de paz con las FARC –la principal agrupación guerrillera, con 16.500 hombres– dominó la agenda de los últimos tres años.

La decisión de Pastrana recogió sin embargo un amplio apoyo interno y comprensión en el plano internacional.

«Siempre hemos expresado nuestro apoyo a Pastrana y sus decisiones sobre cómo seguir adelante», dijo en Washington el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher.

La ONU, que estaba fuertemente comprometida con el proceso de paz, llamó a las FARC a liberar a todos los secuestrados en su poder.

«El secretario general (de la ONU) hace un llamado urgente a las FARC, como a todos los actores armados, para que respeten la vida de los civiles y que cesen la violencia en contra de los colombianos», declaró el enviado especial de la ONU para Colombia, James Lemoyne, quien también expresó preocupación por el accionar de los paramilitares.

El alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (UE), Javier Solana, también manifestó su solidaridad con Pastrana y calificó de «acto de sabotaje» el secuestro de un parlamentario que viajaba en un avión desviado por un comando rebelde, y que precipitó el fin del diálogo de paz.

El proceso de paz se salvó en enero pasado gracias a un acuerdo firmado con la mediación de la comunidad internacional, liderada por las Naciones Unidas.

Pero el miércoles, justo un mes después de aquella firma, Pastrana dio por terminado el proceso, y acusó a los líderes de las FARC de terroristas, narcotraficantes y secuestradores.

El detonante fue el secuestro horas antes de un avión comercial de la compañía Aires, que cumplía un vuelo de Neiva (sur) a Bogotá. Viajaba a bordo el congresista Jorge Eduardo Gechen, presidente de la Comisión de Paz del Senado (Cámara Alta), quien fue secuestrado tras aterrizaje del aparato en una carretera. Esa fue «la gota que rebasó la copa», según la expresión del presidente colombiano, para quien el proceso de paz era su máxima prioridad.

Pero como él mismo señaló, una escalada violenta de las FARC, iniciada el pasado 14 de enero, le quitó toda capacidad de maniobra. *

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