El gabinete votó a favor de intensificar los ataques contra la Autoridad Palestina

Represalia israelí provoca la muerte a 18 palestinos

Los ataques con aviones, buques y helicópteros, además de artillería terrestre, en una de las fases más sangrientas en el conflicto de 17 meses, fueron lanzados como represalia por la muerte de seis soldados israelíes durante una emboscada tendida por palestinos el martes por la noche en Cisjordania.

Helicópteros artillados israelíes dispararon tres misiles contra un cuartel de la policía palestina en la ciudad cisjordana de Jenin. Poco antes, otro helicóptero había disparado dos misiles contra un complejo palestino de seguridad en la Franja de Gaza.

Los misiles fueron lanzados contra la instalación Ansar-2, uno de los principales cuarteles palestinos de seguridad en la Franja de Gaza.

El gabinete de Israel votó a favor de intensificar las operaciones militares contra la Autoridad Palestina después de que seis soldados israelíes murieron el martes al ser emboscados en un punto de control militar en Cisjordania.

Fue uno de los más intensos bombardeos contra posiciones palestinas desde que comenzó el levantamiento contra la ocupación israelí en septiembre del 2000, y fuentes políticas dijeron que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, prepara una respuesta aún más enérgica en los próximos días.

En lo que podría ser una señal de la profunda furia de Israel, un helicóptero artillado disparó un misil contra un edificio de inteligencia dentro del complejo de Arafat en Ramalá, que cayó a pocos metros de la oficina donde se encontraba el líder palestino.

La explosión pulverizó los cristales de las ventanas de la oficina de Arafat, pero el líder no resultó herido, dijeron fuentes palestinas.

Fue lo más cerca que Israel estuvo de herir a Arafat en casi 17 meses de un derramamiento de sangre, iniciado tras un estancamiento en las negociaciones de paz y que no pudo ser detenido por la mediación internacional.

Arafat, quien está bajo cerco en su cuartel general de Cisjordania desde principios de diciembre, emergió desafiante.

«Los tanques y misiles y los aviones no nos aterran», dijo a periodistas. «Los israelíes insisten en evadir el proceso de paz, pero nosotros izaremos la bandera palestina sobre los muros de Jerusalén».

El más reciente ataque amenazó con agudizar la nueva escalada de violencia, que desde el lunes ha causado la muerte de 10 israelíes y 27 palestinos, entre ellos dos militantes suicidas.

La mayoría de los palestinos que murieron el miércoles eran agentes de seguridad, aunque cuatro fueron identificados como civiles. Los cuerpos de dos militantes de Fatah, de 17 y 18 años, fueron encontrados dentro de una casa en Gaza. No estaba claro aún cómo murieron, a pesar de que horas antes hubo un tiroteo en la zona.

Sharon intensificará respuesta

En una reunión con ministros clave de su gabinete, Sharon aprobó el miércoles un incremento en la escalada y la variedad de represalias militares, dijo una fuente política.

El portavoz de Sharon, Raanan Gissin, declinó especificar qué medidas serán adoptadas, pero dijo que los ataques durante la noche en Cisjordania y la Franja de Gaza «podrían ser un pequeño ejemplo de la clase de operaciones que vendrán para poner fin al terror».

Un ala armada de la facción Fatah, de Arafat, y el grupo islámico Hamas se atribuyeron por separado la responsabilidad del ataque contra el puesto del ejército al oeste de Ramalá, en el que militantes palestinos dispararon la noche del martes contra soldados y luego huyeron.

Comentaristas políticos israelíes calificaron el ataque de otro revés para la imagen del ejército más poderoso del Oriente Medio, que ya había sido manchada por la destrucción la semana pasada de uno de sus tanques Merkava-3, un símbolo clave de la potencia militar del Estado judío.

Dore Gold, asesor de Sharon, acusó a Arafat de la emboscada, alegando que el líder palestino no hace nada para controlar a los militantes islámicos.

«Nuevamente, la Autoridad Palestina ha provisto su dosis diaria de muerte con el asesinato de estos israelíes inocentes», dijo Gold a Reuters. «Quieren quebrar la voluntad de Israel, quebrar la unidad de nuestra sociedad».

El bombardeo de Ramalá, en el que también se dispararon misiles a varios objetivos de seguridad palestinos, fue lanzado después de un ataque naval y aéreo en la ciudad de Gaza, en el que según los hospitales locales murieron cuatro personas en el cuartel de Arafat en esa ciudad costera.

En la periferia de la ciudad cisjordana de Naplusa, bajo control palestino, las fuerzas israelíes mataron a nueve policías palestinos en varios enfrentamientos, dijeron funcionarios locales.

Además del ataque contra el cuartel de Arafat, un avión de guerra F-16 israelí bombardeó un destacamento de la policía palestina en la ciudad y helicópteros artillados dispararon más de dos decenas de misiles contra un complejo conocido como Ansar-2 en Gaza.

El ejército israelí dijo que atacó los blancos de seguridad de la Autoridad Palestina «porque los servicios de seguridad de la autoridad están infestados de terroristas y muchos de los atacantes provienen de sus filas».

Al menos 879 palestinos y 273 israelíes han muerto desde el inicio de la revuelta palestina. *

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