Blair está estresado por el oficio
Londres, ANSA
El líder británico Tony Blair encuentra muy estresante el oficio de primer ministro y teme no estar a la altura de los desafíos, según dejó trascender en una entrevista con un amigo, que será publicada en el próximo número de la revista estadounidense Talk. Además, como si no bastaran las muchas frustraciones políticas que el propio Blair confiesa, está ansioso por el cuarto e inesperado hijo que nacerá a fines de mayo.
El líder laborista apareció muy deprimido cuando su amigo escritor Robert Harris le hizo la entrevista: «La realidad es diferente de todo lo que se pueda anticipar», se desahogó.
Blair resumió así sus 34 meses en el número 10 de Downing Street en la función de premier, que –según admitió– «requiere más esfuerzos y no tiene fin».
«Hay cosas que te caen encima y te deprimen. Irlanda del Norte es una de estas cosas que son una constante y terrible frustración porque no marchan como deberían. Eso hace toda la vida muy difícil», ejemplificó.
Harris encontró al paladín de la Tercera Vía tan deprimido que cuando le preguntó si todos los proyectos políticos están entonces destinados a un inevitable fracaso recibió por respuesta un sonoro «sí».
«No se puede satisfacer nunca todas las expectativas», dijo Blair, quien en los últimos meses perdió adhesiones y popularidad, y corre peligro de ser derrotado en las elecciones administrativas de comienzos de mayo.
En la entrevista quedó claro que el primer ministro de Su Majestad está en tensión también por causas relacionadas con su vida privada, ya que si bien se repuso del impacto inicial al enterarse de que su esposa Cherie, de 45 años, estaba embarazada, la pareja no esperaba a un nuevo miembro de la familia.
«Estoy contento con que la familia siga creciendo, pero cuando miro a Cherie, que se vuelve cada vez más gorda, me doy cuenta de que mi vida está por cambiar de nuevo», reflexionó el premier británico.
Hasta ahora indeciso respecto de si tomar o no «un permiso de paternidad», Blair descartó que ese cambio de vida –que considera inevitable– vaya a modificar su compromiso y sus responsabilidades para con el poder. «No me arrepiento por el lugar en el cual me encuentro, por lo menos por ahora. No estoy para nada cansado de mis responsabilidades», aseguró.
Una ambición a la cual no renunció es lograr una coalición entre el New Labour (nuevo laborismo) y los liberal-democráticos, para «reunificar en una alianza las fuerzas de centro-izquierda».
En ese sentido, consideró «un error» no haber hecho entrar a los demócrataliberales en el gobierno inmediatamente después de la victoria contundente en las elecciones de mayo de 1997.
«Nosotros y los liberales democráticos nos guiamos fundamentalmente por los mismos valores. Puede haber diferencias respecto a las políticas concretas, pero eso se debe al hecho de que somos partidos políticos distintos. No existen grandes divergencias ideológicas», sintetizó el premier, en la entrevista que publicara Talk.
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