Los militares que se rebelaron anunciaron que se entregarán hoy

Chávez descartó una rebelión militar; oposición teme un autogolpe

En el segundo de los cuatro días de feriado de carnaval, Peña dijo al diario caraqueño El Universal de este domingo que Chávez «podría estar provocando un cuartelazo, para justificar el estado de sitio y dar un autogolpe».

A Chávez «hay que sacarlo civilmente», dijo Peña, antes de señalar que «aquí puede venir un gobierno de transición civil, apoyado por la fuerza armada como lo hubo en Ecuador, Perú y Argentina».

«Este gobierno de transición no puede durar más de seis meses», pronosticó.

Desde hace más de un año la oposición política manifesta públicamente en programas de radio y televisión que Chávez debe ser separado del poder, sin descartar un golpe de Estado, aunque siempre señalando que sería mejor por la vía democrática.

El ex presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez (1974-79 1989-93), contra el que Chávez se alzó en armas el 4 de febrero de 1992, dijo hace meses desde Santo Domingo que le habían propuesto encabezar un gobierno de transición y que él estaba dispuesto a hacerlo, y Chávez replicó que el ex mandatario encabeza a la oposición.

«Aquí hay que convocar elecciones en el más breve plazo y Chávez debe irse de Venezuela porque él se convirtió en un factor de perturbación, odio y división», clamó Peña, quien agregó que Chávez «está provocando» a la fuerza armada.

Según Peña, el mandatario «tiene tres opciones: rectificar ya con hechos, entrar en diálogo con la oposición, restablecer sus relaciones con la Iglesia, convocar a la sociedad civil y a los partidos políticos, gobernar en democracia».

Advirtió que una «radicalización» de Chávez «puede provocar la guerra civil».

«Estamos en un proceso terminal, irreversible», sostuvo.

El mandatario de 48 años, que vive su peor momento bajo el ojo inquisidor de Washington, está enfrentado duramente a la prensa, las cúpulas del empresariado y la iglesia católica, e incluso a los trabajadores organizados, aunque mantiene el favoritismo de los desposeídos.

En su primera entrevista pública, concedida a la televisión chilena, Chávez aseguró la noche del sábado que en Venezuela «no hay ningún riesgo» de rebelión militar en su país.

Dijo que conoce «por dentro» a las fuerzas armadas venezolanas» y «quién es quién en los cuarteles».

Aludiendo al coronel Soto, Chávez dijo que si alguien tuviera la intención de desestabilizar a Venezuela, o de sacarlo del poder, hubiese marchado hacia el presidencial Palacio de Miraflores y no a la residencia del jefe de Estado.

La noche del jueves, tras exigir la renuncia de Chávez en un foro público sobre la libertad de prensa en Venezuela, Soto marchó al frente de una multitud a La Casona, la residencia presidencial.

El viernes, ya con pocos adeptos a su lado, Soto anunció su entrega este lunes a la autoridad militar.

También se entregará el capitán de la militarizada Guardia nacional, Pedro Flores, quien se unió a Soto la noche del jueves en la manifestación frente a La Casona.

«En forma pacífica le digo a los oficiales, suboficiales, a los guardias nacionales, al Ejército, a todos los que estén con este malestar en la Fuerza Armada Nacional que me acompañen para que este sacrificio valga la pena», llamó Flores en declaraciones también publicadas este domingo por el diario El Universal. *

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