Mañana en La Haya comienza el juicio a Slobodan Milosevic
El defensor de «Slobo», Jacques Verges, de 72 años y uno de los más famosos y polémicos abogados franceses, ante la difícil batalla que le espera, afirmó hoy que el ex presidente es «una víctima» y lanza sus dardos contra la legitimidad del TPIY. «Milosevic es una víctima. Indefendible no es él, sino el Tribunal de La Haya. Criminal es la Otan», afirmó el abogado francés que en una serie de entrevistas inició hoy su ofensiva en favor de su cliente. «Slobodan Milosevic fue transformado en un monstruo por los medios de difusión. Para probarlo quiero crear en París una comisión ‘Para la verdad sobre Yugoslavia'», dijo. Verges, célebre porque fue el abogado del nazi Klaus Barbie y del terrorista rojo Carlos, afirma –como el propio Milosevic– que el Tribunal de La Haya no tiene autoridad para juzgarlo.
«Es un proceso de ruptura. El diálogo es imposible con un tribunal que funciona gracias a donaciones de Estados Unidos, Arabia Saudita y privados, como el millonario Georges Soros, que por cierto no es la madre Teresa. ¿Cómo se puede ser imparcial en semejantes condiciones?», denuncia. Según Verges, Milosevic es una «víctima de la Otan» porque «Clinton y sus colaboradores europeos han conducido contra Yugoslavia una guerra sin cuartel, donde la aviación aterrorizó a la población civil para hacer caer al gobierno. Los alemanes fueron los primeros en hacer una cosa similar en Guernica».
Jacques Verges, muy crítico contra Estados Unidos por la guerra en Afganistán, consideró históricamente injusto echar a Serbia todas las culpas del drama de los Balcanes. «En Croacia miles de serbios fueron masacrados en el enclave de Krajina. En Bosnia los serbios fueron acusados por el bombardeo de un mercado antes de darse cuenta de que los responsables eran bosnios. En Kosovo se habló primero de 500.000 muertos, luego de 100.000 y hoy de algunos miles…», afirmó. El centro de detención del TPI se encuentra en Scheveningen, a pocos kilómetros de La Haya y tiene carácter transitorio ya que en él permanecen detenidos los imputados en espera del proceso de primer grado o de apelación. El reglamento del tribunal prevé que los imputados condenados sean transferidos lo antes posible a uno de los siete países con los cuales se firmó un acuerdo, entre los que se encuentran Italia, España y Francia. Fiscal del TPI desde 1999, Carla del Ponte, conocida por sus modos francos y su carácter íntegro como una verdadera «dama de hierro», tiene a su cargo la acusación en el histórico proceso. Del Ponte ha coleccionado un cierto número de enemigos en una carrera en la que se esforzó para luchar contra las centrales del crimen, por lo cual tiene una «vida blindada» y es permanentemente acompañada por una escolta. El 15 de setiembre de 1999 ocupó su cargo en La Haya como fiscal del TPIY encargado de juzgar los crímenes cometidos en la guerra de la ex Yugoslavia y de Kosovo, y del Tribunal para Ruanda. Sucedió en el cargo, que dura cuatro años, a otra mujer, la canadiense Louise Arbour, de quien heredó la primera acusación contra Slobodan Milosevic por los crímenes en Kosovo, actualizada luego con episodios de policía étnica y masacres no contenidos en la primera versión.
En los siete meses y medio transcurridos desde la entrega de Milosevic al TPIY, Del Ponte mantuvo sólo dos breves coloquios con el ex presidente yugoslavo. «No acepta el Tribunal y por lo tanto no quiere dialogar conmigo. Tiene derecho a hacerlo. Pero no basta hacer declaraciones en aula. El hecho que no quiera nombrar a un defensor facilita mi trabajo», explicó. El juez que deberá juzgar a Milosevic, Richard May, británico de 63 años, tiene fama consolidada de juez esencial, sintético, equitativo pero concreto, con una especial atención al respeto de los procedimientos.
Tendrá un papel de primerísimo orden en el «maxiproceso», que puede extenderse más de dos años. May está en el TPI desde 1997, habiendo llegado a él tras una carrera de más de treinta años en la magistratura británica.
Desde 1998 dirige la Comisión del Tribunal sobre las reglas y los procedimientos. Se lo considera uno de los jueces más autorizados del TPI, que no le gusta perder el tiempo ni aprecia las divagaciones en las audiencias que se celebran en su presencia. *
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