Prisioneros detenidos en la base de Guantánamo niegan pertenecer a Al Qaeda
Los prisioneros detenidos en Afganistán por las fuerzas de Estados Unidos y transferidos a la base de ese país en Guantánamo, en Cuba, admiten ser miembros talibanes pero niegan sus vínculos con la red terrorista Al Qaeda.
Durante los interrogatorios a los que son sometidos, muchos de ellos niegan su identidad, declarando otro nombre y confunden intencionalmente las ideas con el objetivo de obtener un tratamiento especial, aseguraron fuentes militares de esa base.
Días atrás, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, había anunciado que el presidente George W. Bush «ha decidido que se aplicará la Convención de Ginebra a los detenidos talibanes, pero no a los terroristas internacionales de Al Qaeda».
Según Fleischer, para ser considerado prisionero de guerra hay que cumplir cuatro condiciones, entre ellas llevar un uniforme o símbolo del Ejército por el que se combate, o «luchar de acuerdo a las leyes y costumbres de la guerra», requisitos que no cumplían los talibanes.
«Muchos dicen ser talibanes y existe sólo un pequeño grupo del que estamos seguros de su militancia en Al Qaeda. Respecto de los demás, no sabemos qué considerar», declaró la fuente.
«Los detenidos son poco colaboradores, a algunos los hemos interrogado cuatro veces y en esas cuatro veces nos dieron respuestas completamente distintas, comenzando por el nombre», agregó el militar.
Mientras tanto, ayer arribó desde Afganistán a Guantánamo un nuevo grupo de prisioneros, elevando a 220 el número total de detenidos al momento.
Días atrás, fuentes del Pentágono habían entregado documentación a los responsables de la base de Campos Rayos X que indicaba la nacionalidad de cada prisionero.
Los de origen afgano, una veintena, son los únicos que pueden asegurar ser auténticos talibanes.
El resto de los detenidos son unos 50 sauditas, 30 yemenitas, 25 paquistaníes, 8 argelinos y un número inferior de egipcios, australianos, británicos, belgas, franceses y suecos.
Los de origen árabe son señalados como integrantes de la red de Osama bin Laden.
La administración de Bush aseguró, además, que la aplicación de la Convención de Ginebra sólo a los talibanes, desde el punto de vista práctico, no representará cambios y los detenidos «continuarán» siendo bien tratados.
Por su parte, diversas organizaciones internacionales y la Cruz Roja condenaron el tratamiento que Estados Unidos otorga a los prisioneros en Campos Rayos X y las celdas-jaula en que viven.
El anuncio sobre la Convención no ha convencido: la decisión fue definida como una medida «parcial». *
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