Todo debe estar listo para cuando el vicepresidente de EEUU visite Medio Oriente

Cheney presentará al mundo árabe plan para atacar a Irak

El plan debería estar listo en las próximas semanas, a tiempo como para que el vicepresidente Dick Cheney lo pueda presentar al mundo árabe, cuando en marzo efectúe una ambiciosa gira por nueve naciones de Medio Oriente.

Los motivos que inspiraron la nueva estrategia son dos, según escribió el diario Los Angeles Times citando fuentes influyentes que pidieron permanecer en el anonimato: ante todo la conciencia de que «el problema iraquí debe ser resuelto y no sólo contenido como en las dos anteriores administraciones de George Bush padre y Bill Clinton».

En segundo lugar, Estados Unidos decidió que no se dejará influenciar y limitar por la opinión pública internacional, países árabes y hasta la resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que abrió hace once años el camino a «Tormenta del Desierto» en el Golfo.

«Habiendo sobrevivido a la corta oposición a la campaña en Afganistán, los hombres del gobierno se sienten bastante fuertes para contener una fuerte resistencia», explicaron las fuentes.

Según Los Angeles Times, son tres los escenarios emergidos hasta ahora: diplomático, militar y político.

El embajador de la ONU, John Negroponte, está encargado de trabajar sobre Rusia  que hasta ahora amenazó el veto– para aprobar «sanciones inteligentes» contra Irak y reportar en el país de Hussein a los inspectores de las Naciones Unidas.

También se ejercerán presiones sobre los países limítrofes y la comunidad internacional para que ajusten la morsa al gobierno de Bagdad: un escenario favorito, en ese marco, prevé reunir a los vecinos de Irak para analizar las hipótesis de un gobierno «pos Saddam» sobre el ejemplo de lo ocurrido en Afganistán en cuanto a la era pos-talibán.

El frente diplomático podría estar acompañado por operaciones encubiertas para provocar fisuras en los altos rangos de la jerarquía iraquí: una idea que está recogiendo consenso en Washington vista la metamorfosis de los militares iraquíes en aliados, sobre todo en caso de intervención militar.

El común denominador respecto de esos tres elementos es la amenaza del uso de fuerza si el gobierno de Bagdad no cambia su curso: «El consenso que surgió es que se requerirá una acción militar de buenas dimensiones», dijo al citado diario una fuente bien informada.

Incluso Powell, considerado hasta ahora la voz más prudente del gobierno, «decidió subir a bordo».

El objetivo final de la nueva política debería ser el cambio de gobierno en Irak, «más temprano que tarde», señaló una fuente del gobierno. Según una fuente del departamento de Estado, sobre ese frente Powell se convirtió, después del presidente, en «el mayor halcón de todos» luego de un año de diferencias de criterios.

La prensa iraquí se sumó hoy a las críticas hacia Washington y el diario Al Qadissiya calificó la visita de Cheney a Medio Oriente como «una insolente injerencia en los asuntos internos de Irak y de los países de la región». *

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