La "Segunda República" en la cabeza de Duhalde
ISIDORO GILBERT
Por el contrario, otros sectores, de izquierda y centro-izquierda y en no pocas asambleas barriales que impulsan el «cacerolazo» comienza a aceptarse que una Constituyente puede ser la salida a la grave crisis política, económica y social. Se ha reconocido que el número de desocupados ya alcanza el 21,8%, un número sin precedentes.
Duhalde aseguró en su habitual diálogo de martes, jueves y sábado por la mañana, que hoy se conocerán los detalles de la reforma política que servirá para «fundar» a la «Segunda República». Nada dijo ayer de cambiar la carta magna. Pero sí que es histórico el acuerdo alcanzado con casi todos los gobernadores para avanzar en una reforma política que contempla una «reducción de más de 1.000 millones» de pesos.
El objetivo: dirigir señal a la enfurecida sociedad que aún vislumbra a los políticos como los responsables de sus penurias.
Ya está el «Acuerdo Federal» entre Nación y provincias firmado el miércoles en Olivos que busca «promover un proceso de transformaciones sustanciales en el sistema político argentino».
A mano estaría la idea de bajar en mil millones de pesos los gastos, con reducciones de diversa importancia. Pero las metas de fondo –como reducir el número de legisladores de las cámaras nacionales y provinciales, ir al sistema unicameral, prescindiendo del vetusto Senado, hacer elecciones cada cuatro años (lo que baja la calidad de la democracia), etc.– requiere de otra Constitución.
La idea de reducir en un tercio la Cámara de Senadores está circulando, pero no figura en el acuerdo.
A Duhalde le gustaría modificar la Constitución para hacer más parlamentario el sistema político argentino.
Por eso dispusieron que en el ámbito nacional comience a regir cuanto antes la reducción de la Cámara baja. Se puede hacer por ley pero es muy complejo: qué hacer con los bloques pequeños, por ejemplo. También el costo de las campañas –lo mismo reclaman a las provincias–, para mostrar la voluntad de responder «al reclamo popular».
Algunas reformas
El gasto político no podrá superar entre el 1 y el 2% del presupuesto del gasto público consolidado de las provincias y los municipios. Los distintos porcentajes se deben a que algunas provincias ya realizaron reducciones en sus legislaturas. Se limitarán los gastos totales del Congreso al 0,80 por ciento del Presupuesto.
En los municipios de menos de 10 mil habitantes los concejales deberían trabajar ad honorem. Los legisladores deberán «abstenerse» de otorgar subsidios, pensiones o becas y se eliminarán esas partidas.
Aunque no hay precisiones, la idea del bloque pluripartidario que respalda a Duhalde es impulsar en paralelo una reforma del sistema electoral, para modificar el actual esquema de «listas sábana». Se implementaría, al mismo tiempo, el sistema de internas abiertas para todos los partidos. Nada se dice si se mantendrá el sistema proporcional.
Para dar una imagen de austeridad en el gasto electoral se limitará la duración de las campañas y se establecerá que el proselitismo en radio y televisión quede limitado a los espacios que distribuirá el Estado.
La realización de la reforma constitucional, que todavía no tiene borradores, fue acordada secretamente el martes a la noche con la UCR, el sector del Frepaso pro oficialista y el peronismo (la alianza legislativa que llevó a Duhalde al poder).
El Presidente consiguió que sus aliados se comprometieran a facilitar el terreno para que él instale el tema y pueda contar con los dos tercios de las cámaras del Congreso para concretarla.
Según los tiempos que maneja Duhalde, la reforma podría hacerse en el segundo semestre de este año. Se debería reunir la Asamblea Legislativa (la misma que eligió a Duhalde como presidente) para declarar la necesidad de la misma y poner manos a la obra.
Pero, siempre existe un pero, es imposible concebir la idea de retocar la Carta Magna si antes no hay un principio de solución para la problemática social y económica que vive la Argentina, dicen las fuentes periodísticas citando a funcionarios oficialistas.
¿Duhalde, un nuevo De Gaulle?
La reforma tiene aspiraciones importantes: apunta a cambiar el actual sistema de gobierno presidencialista por uno en el que tenga mayor protagonismo el Parlamento. Cerca de Duhalde mencionan a Francia como país «a imitar». Allí se eligen presidente y legisladores, y el Congreso designa luego a un primer ministro –también puede removerlo– que se encarga de las tareas de gobierno.
Un interrogante: ¿las reformas estarán a tono con los reclamos de la calle, algunos tremendistas como el de «que se vayan todos»?
¿O será un simple cosmético para reforzar el bipartidismo, aunque sea con nuevos rostros? Habrá que ver si Duhalde dice algo fuerte sobre cortar la financiación de la política por vía de los empresarios.
La idea de una constituyente es levantada desde hace mucho por el Partido Obrero y más recientemente por el ARI de Elisa Carrió y la Izquierda Unida.
Seguramente con otro sentido al que buscaría Duhalde. Esperemos. *
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