El lunes habrá mercado de cambios: el gobierno espera rezando

De la Rúa y ex funcionarios en dificultades judiciales

¿Lo echarán finalmente? Hay algunos trámites burocráticos no fáciles de sortear para los enemigos del ex mandatario. Además, la sanción no cuenta con el respaldo del presidente Raúl Alfonsín y por el actual titular del partido, Angel Rozas.

Con todo, no es lo más grave. A De la Rúa se le puede complicar la situación procesal por los asesinatos de otros seis, dicen siete ciudadanos que protestaban durante las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre, desatada por los cacerolazos y que determinaron la suerte política del ex presidente.

Hay una investigación policial y judicial avanzada. Se ha demostrado que los muertos lo fueron por la Policía, uno de ellos, por un subcomisario, identificado por testigos y filmaciones de la TV. ¿Quiénes dieron las órdenes para despejar Plaza de Mayo de los irritados manifestantes con las medidas dictadas por De la Rúa y Domingo Cavallo? Es lo que trata de saber la jueza María Servini de Cubría que sigue la causa.

Ayer declararon los altos funcionarios políticos destinados a las áreas de Seguridad del Ministerio del Interior de esos días aciagos y el secretario privado de el ex presidente, Leonardo Aiello.

Pero entre otros, el ex jefe de la Policía Federal, Rubén Santos acusa al entorno del ex presidente de dar las órdenes que llevaron a la tragedia. La situación procesal del ex titular de la Policía es también delicada.

Si es más delicado que antes el futuro de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, es hoy materia de discusión. Es que hay presiones para que no todos sus nueve miembros sean defenestrados por la Cámara baja aunque ese es el criterio aprobado por la Comisión de Juicio Político de ese cuerpo.

Es un verdadero tour de force entre quienes quieren realmente inaugurar una nueva institucionalidad, comenzando por el Supremo Tribunal y que debe continuar con una profunda reforma política que hoy Eduardo Duhalde difundirá urbi et orbi, y cuyo objetivo mezcla lo útil con lo agradable: reducir los gastos de la política y tratar de exhibir voluntad para una renovación dirigencial.

En todo esto hay corrientes contradictorias, que tienen detrás los más que ecos de los cacerolazos y del movimiento de los desocupados organizados. Es de alta política oficial introducir una fisura en este nuevo movimiento popular, que es probable que baje en preeminencia. Pero el mensaje que dejó hace imposible no enfilarse en la dirección reclamada por los ciudadanos.

Sin embargo, aquello de cambiar todo para que nada cambie, figura como consejo en los escritorios de los influyentes. Es un proceso que, como todo lo de esta naturaleza es contradictorio. Mañana habrá otra prueba de fuego para Duhalde: los alcances de la nueva marcha de las asambleas barriales con sus cacerolazos. Ayer el banco Boston vivió esa batucada en su edificio central, una rareza del art decó

El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, le contó a los corresponsales extranjeros que la relación con el FMI, y otros organismos internacionales, se parece al juego del huevo y la gallina.

Es decir: varios gobiernos, organismos financieros y otros alientan el plan económico y anticipan ayuda pero siempre le aconsejan «arreglen primero con el Fondo». Y con el FMI no se le encuentra, aún, la vuelta para comenzar las negociaciones formales y aunque el ministro es moderadamente optimista, no podrá ir a Washington antes de dos semanas. ¿Cuáles son las trabas? Primero y principal que el FMI lea bien el presupuesto de gastos, altamente recesivo, elevado al Parlamento. Pero, por ejemplo, al Fondo, la voz de los grandes países capitalistas con EEUU a la cabeza, le irrita una ley sobre quiebras aprobada por el Parlamento. ¿Por qué? Porque la norma obliga en el caso de colapso de empresas nacionales endeudas con bancos, que éstos deben intervenir en su auxilio pero no podrían tener una activa gestión en su management. Duhalde vetó ese artículo, pero dejó al menos otros que son del desagrado de los EEUU.

Tanto puso mal a los norteamericanos esa ley que fue el mismísimo Colin Powell quien le planteó el disgusto de USA, cuyo veto total pidió al canciller Carlos Ruckauf.

Remes Lenicov anunció que recién el lunes habrá mercado de cambios. Es decir, una semana más tarde que fue anunciada la libre flotación del peso. Hay francamente clima de pánico entre las autoridades ¿Cuál será su precio? El funcionario puso ante los corresponsales extranjeros cara esperanzadora. ¿En qué punto intervendrá el Banco Central si la tendencia es compradora? «Es un secreto de Estado», comunicó, serio. No dejarían que supere los 2,20 pesos cada verde anhelado por millones.

LA REPUBLICA le dijo que cree que el costo de pasar de la convertibilidad a la pesificación lo pagarán los ahorristas y el Estado y que se le licuaron las deudas a los que tomaron créditos. Niega esto; dice que los ahorristas «en pesos» (¡pero guardaron divisas, ministro!) no perderán poder adquisitivo, lo que es harto discutible y que no sabe todavía, sólo estima en un 4,5% del PBI el costo fiscal del cambio. Que pagará el Estado, es decir los argentinos de pie más que otros.

Los servicios públicos privatizados que tienen contratos para cobrar tarifas en dólares e indexadas por la inflación de los EEUU iniciarán en diez días rondas de negociaciones para adaptarse a la nueva realidad. Ahora tienen congeladas las tarifas, y si se las autoriza a elevarlas, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, lo negó. El costo de vida que el presupuesto prevé del 15% en el año, no tendría horizonte fijo.

Si se proyecta el índice de precios de enero, 2,3%, el más alto en una década, podría llegar al 30% en el año y los salarios seguirán congelados.

Las góndolas ya registran alzas importantes, pero no tanto como los medicamentos que «son dos y tres veces más caros que en el resto del mundo», reconoce Remes. Pero hacer algo con eso, no se le escuchó ni un susurro. Mal presagio. *

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