Niegan libertad a "talibán estadounidense"

John Walker Lindh, el norteamericano acusado de colaborar con la red Al Qaeda de Osama bin Laden, fue informado el miércoles que debe permanecer en prisión mientras espera a ser juzgado por diez cargos, entre ellos conspirar para matar a estadounidenses.

El juez W. Curtis Sewell rechazó la petición de los abogados defensores de poner en libertad bajo fianza al californiano de veinte años.

El magistrado dijo que si Lindh era puesto en libertad, podría intentar escapar del país además que, debido a su entrenamiento en manejo de armas y explosivos, representa una amenaza para la comunidad.

Mientras Lindh escuchaba sentado, junto a sus defensores y sus padres, Sewell dijo que las evidencias del caso echan por tierra la aseveración que hizo la defensa de que Lindh era un «estadounidense leal».

Lindh fue instruido el martes de diez cargos, entre ellos el de conspirar para matar a estadounidenses en Afganistán.

La acusación formal, presentada por un jurado investigador en Alexandria, Virginia, y anunciada por el procurador general, John Ashcroft, agregó cuatro cargos a una demanda penal entablada contra Lindh el mes pasado.

Los cargos conllevan posibles condenas de tres cadenas perpetuas, más seis sentencias adicionales de 10 años y 30 años de prisión, dijo Ashcroft. Ningún cargo es sancionable con la pena de muerte.

El abogado defensor, James Brosnahan, argumentó que Lindh debía ser dejado en libertad bajo fianza porque no representaba un peligro para la comunidad. «Este joven nunca ha estado metido en problemas», dijo Brosnahan durante la audiencia de 45 minutos. «No bebe y no consume drogas».

Brosnahan dijo que Lindh, quien se convirtió al Islam cuando era un adolescente, es una persona muy religiosa que cumple cabalmente los preceptos de la fe que abrazó.

«La acusación formal alega que Walker Lindh permaneció con su grupo de combate del Talibán, permaneció a pesar de haberse enterado de los ataques terroristas en su patria, a pesar de saber que Osama bin Laden era responsable de esos ataques y a pesar de saber que se planeaban ataques y actos terroristas adicionales», dijo Ashcroft.

La acusación dice que tras el inicio de los bombardeos estadounidenses contra el Talibán en octubre, Lindh «permaneció en su puesto, hombro con hombro con el Talibán, equipado con armas automáticas y granadas de mano», agregó.

Los cuatro cargos adicionales son: conspirar para ofrecer servicios a Al Qaeda, ofrecer servicios al Talibán y usar y portar armas de fuego y artefactos destructivos en delitos de violencia. La acusación formalizó los seis cargos previos de conspirar para matar a estadounidenses en el extranjero, involucrarse en transacciones prohibidas con el depuesto gobierno del Talibán, que ofreció refugio a Bin Laden, y respaldar a dos grupos terroristas, entre ellos Al Qaeda, a los que Washington culpa de los ataques con aviones secuestrados de 11 de setiembre. *

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