Luego de seis días culminó ayer el congreso que reunió a activistas antineoliberales de todo el mundo

Foro Social Mundial baja el telón con críticas a globalización y militarismo

Unas 60.000 personas participaron desde el jueves pasado en la mayor cita mundial contra la globalización, que se celebró por segunda vez en la ciudad de Porto Alegre, y al igual que en 2001 lanzó numerosas y variadas críticas a un modelo económico que consideran fracasado y llaman a modificar. Pero si en 2001 el Foro fue más un grito de denuncia que un promotor de iniciativas, esta segunda edición cambió la pisada: las críticas estuvieron sí, a la orden del día, pero el evento logró en cierta forma el objetivo planteado inicialmente para este año, pasar de la protesta a la propuesta. En una cita convocada bajo la consigna de que «Otro mundo es posible» y que tuvo entre sus ejes centrales de discusión el tema de la paz en el mundo, los ataques fueron, sobre todo, para Estados Unidos, a cuyo gobierno condenaron los militantes antiglobalización, en particular por su accionar en la guerra contra el terrorismo. Una Conferencia por un Mundo sin Guerras, en la que participaron los Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú (1992, Guatemala), Adolfo Pérez Esquivel (1980, Argentina) y Médicos Sin Fronteras (1999), representado por el presidente de su Comité Internacional, Morten Rostrup, terminó con un manifiesto lleno de críticas hacia Washington. «Los atentados terroristas del 11 de setiembre tuvieron como respuesta la inauguración del terror como forma de relación entre los países», afirmó el texto, según el cual «Estados Unidos pasó a imponer por la fuerza su voluntad» y «un clima de nueva guerra fría fue instalado en el mundo». El FSM atacó a la ONU por su falta de acción mediadora en los conflictos en el mundo y lanzó un llamado a democratizar el organismo o crear otro con real capacidad de intervenir.

El Manifiesto por un Mundo sin Guerras fue remitido al secretario general de las Naciones Unidas a través de un representante invitado al FSM. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y demás organizaciones multilaterales de crédito, bancos, corporaciones y gobiernos de los países desarrollados fueron declarados culpables de una deuda externa declarada ilegítima, durante un «juicio» en un Tribunal Popular Internacional de la Deuda instalado en el FSM. La «corte» decidió «exigir la restitución de las riquezas extraídas del sur, así como el pago por los daños que causó», y pedir a los gobiernos que soliciten «a la Corte Internacional de la Haya una opinión consultiva sobre la ilegitimidad de la deuda externa, y suspender los pagos de intereses». Un panel de economistas y activistas abogó durante el II FSM por un mayor control de los flujos de capitales en el mundo, para que países como la convulsionada Argentina –en recesión desde hace cuatro años y hundida en una profunda crisis social y política– puedan recuperar su autonomía económica.

El II FSM se desarrolló en paralelo al Foro Económico Mundial que reunió desde el 31 de enero hasta el 4 de febrero en Nueva York a dirigentes políticos y económicos de todo el mundo.

La reunión de Porto Alegre terminó con el lanzamiento de una declaración de los movimientos sociales, en la que se reafirma su posición contra el neoliberalismo, el militarismo y la guerra. *

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