Eduardo Duhalde convocó a elecciones para 2003

ISIDORO GILBERT

 

Eduardo Duhalde anunció que convocará a elecciones presidenciales para el 14 de setiembre de 2003, para que se elija a su sucesor, un mensaje que se leyó como dirigido al menemismo que ha hecho saber que prefiere comicios anticipados.

También en las manifestaciones callejeras las consignas de «elecciones ahora» han sido coreadas por algunos sectores que participan de los «cacerolazos», el movimiento que aglutina a la clase media empobrecida y que ha recibido contradictoriamente las últimas decisiones económicas del gobierno. Es que la pesificación de las deudas a un peso por dólar, alivia los bolsillos de un vasto sector de propietarios irritados. Pero los ahorristas saben que sus fondos han perdido entre el treinta y el cuarenta por ciento de su valor si se mide en dólares, aunque en lo inmediato no cae tanto su poder adquisitivo.

Pero como los ahorros en plazo fijo siguen dentro del corralito, con cierta posibilidad de su uso, la bronca sigue vigente. Por lo pronto, el gobierno computa como saludable, sino exitoso, que el mensaje del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, anunciando la pesificación y el peso flotando respecto del dólar, no haya sido seguido por un cacerolazo.

Se verá el viernes, ya que para ese día la Asamblea Interbarrial, aquí y en otros sitios del país, ha organizado sus ruidosas expresiones con la idea central puesta en Plaza de Mayo. A ellos se dirigió otra vez Duhalde pidiendo calma, pero advirtiendo que no tolerará el desorden.

El presidente, que da su monólogo martes, jueves y sábados dio otra señal: dijo que cuenta con el «apoyo de prácticamente todo el arco político» y sostuvo que «con esa mayoría se pueden hacer las transformaciones que toda la gente espera». Entre ellas, la remoción de los nueve integrantes del Tribunal Supremo, al que acusó que con su acordada declarando la inconstitucionalidad del corralito interrumpió una investigación judicial sobre fuga de capitales.

«No hubo presidente en Argentina, por lo menos en los últimos 25 años, que tenga tanto poder concentrado» como él, alardeó. Y se fotografió el lunes con los jefes de las Fuerzas Armadas para despejar rumores sobre movimientos militares para desplazarlo.

Duhalde colocó su llamado electoral dentro de la reforma política que impulsa, cuyos lineamientos no son públicos pero que abarcará desde el tiempo de las campañas electorales y los gastos que insumen, hasta nueva legislación electoral y reducción de los gastos de los cuerpos colegiados, incluso reducción de sus integrantes y dietas.

El presidente afirmó que la acordada de la Corte Suprema declarando inconstitucional al corralito, frustró una investigación judicial sobre fugas de dinero al exterior, otra manera de dejarla mal parada, aunque no se requiere mucho.

La Corte Suprema por medio de uno de sus hombres más cuestionados, Adolfo Vázquez, un declarado amigo personal de Carlos Menem que no se abstuvo de votar en el fallo que desbrozó el camino para su libertad por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador, desafió al presidente y al Parlamento con una rotunda negativa a dimitir o jubilarse anticipadamente. Pero intentó ser conciliador cuando opinó que «hay margen para poner paños fríos» en el enfrentamiento. En la misma melodía sostuvo que no era verdad que el alto tribunal hubiera tratado un cuestionamiento judicial sobre la legitimidad «de la designación del presidente por parte de la Asamblea Legislativa, el 1° de enero pasado». Nadie duda de lo envenenado del mensaje.

El Parlamento –callado desde que le otorgó poderes especiales a Duhalde para manejar la crisis económica– volvió a un primer plano. Primero la Comisión de Juicio Político inició sus sesiones formales sobre el futuro de los nueve integrantes de la Corte Suprema. Hay 31 pedidos de juicio político contra ellos y se supone que sólo dos podrían zafar de la acusación de la Cámara Baja. Ayer y hoy, tres subcomisiones analizarán la calidad de esos reclamos, antes de ir al plenario y comenzar a citar a los jueces.

Si se los halla culpables, serán suspendidos hasta que el Senado Nacional los condene o absuelva. En tanto, sus cargos son cubiertos entre los conjueces en funciones.

Al Parlamento ingresó del Ejecutivo el proyecto de presupuesto para este año, con 38.000 millones de pesos para gastos (cifra menor a 2001), con un déficit de 3.000 millones y una caída del 4% del PBI, que los analistas creen será mucho pero que se subraya su carácter recesivo.

Si para enjuiciar a los miembros del alto tribunal el apoyo parlamentario es abrumador, no lo es para el debate sobre la ley de leyes. Con todo, la atención gubernamental y de los mercados está puesta en el futuro del peso ahora en flotación. El temor a una estampida, tanto por especulación como por la desconfianza en la moneda criolla, hace dudar que el Banco Central autorice que funcione hoy el mercado de cambios. Sí podrían abrir los bancos después de 48 horas de feria.

Ya se sabe que el paisaje cotidiano son las marchas de protesta que nacen de distintas necesidades. Las más frecuentes son las que reclaman trabajo. Ayer columnas de desocupados, alentados por sindicalistas del trosquista «Polo Obrero» se concentraron frente a la española Repsol-YPF para pedir su nacionalización. Luego fueron a Plaza de Mayo a reclamar puestos de trabajo, la promesa que a Duhalde le cuesta cumplir.

En rigor, hubo diversos convocantes que vinieron caminando desde barrios pobres hacia el centro de la ciudad para hacer oír sus reclamos. Pero se escucharon discursos duros, como «obreros al poder junto a las asambleas barriales», esas que movilizan a los vecinos con los cacerolazos.

Podría interpretarse como una réplica al llamado a elecciones que hizo Duhalde. *

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