Los bancos reabren hoy pero sólo para efectuar operaciones restringidas

Argentina postergó feriado bancario hasta mañana

El Banco Central informó que el feriado cambiario que comenzó el lunes se extenderá hasta el jueves, aunque voceros oficiales señalaron a ANSA que podría extenderse hasta la semana venidera.

Los bancos argentinos reabrirán sus puertas mañana después de dos días, pero sólo para operaciones restringidas que consistirán en el pago de cheques, salarios y jubilaciones.

La decisión fue tomada ante las reacciones y los sacudones que ya provocó el plan económico, que en la práctica no ha comenzado a regir pero pronostica nubarrones en varios frentes.

Por un lado, voceros oficiales admitieron que «el plan ha desnudado su endeblez» a poco de andar y mencionaron, por ejemplo, que los deudores a quienes le pesificaron sus deudas por debajo de los cien mil dólares, igualmente sufrirán un efecto indexatorio que «en seis meses los conducirá al cadalso».

En tal sentido recordaron una disposición similar en tiempos de José Martínez de Hoz, ministro de Economía durante la última dictadura militar, que dejó a miles de ahorristas embargados y en la calle.

Por otra parte, los propios bancos están forzando al gobierno argentino a que defina cómo y cuándo compensará la conversión a pesos de créditos en dólares con las grandes empresas, a las que se les respetará la paridad con el dólar.

El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, estimó el domingo pasado que este desequilibrio financiero le costará al Estado alrededor de 14 mil millones de pesos, pero que es «una necesidad inevitable para que comience a funcionar la economía».

Los diputados nacionales Alicia Castro y Alfredo Villalba, del Frente Para el Cambio (centro izquierda), pidieron hoy la «urgente interpelación del ministro Remes Lenicov» para que explique ante el Congreso «como hará para pagar a los ciudadanos argentinos la pesificación de la deuda de los grandes grupos económicos que se hará con subsidios del Estado».

Los legisladores sostuvieron que esta compensación implica «una licuación de las grandes deudas privadas» comparable a la estatización de la deuda externa privada en 1982 durante la dictadura militar.

Castro y Villalba aceptaron la decisión de pesificar la deuda de los pequeños ahorristas, pero «subvencionar a las empresas que deben más de un millón de dólares, a las exportadoras y a las que invierten en el extranjero es un despropósito económico y una inmoralidad política».

En consecuencia pidieron que se «discrimine entre pequeños y grandes deudores» y que se «exijan declaraciones juradas de los haberes en el exterior de los grandes deudores como condición para acceder a la pesificación». *

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