Rumbo al Foro Social Mundial de Porto Alegre II
NIKO SCHVARZ
Líbreme Dios de la intención de ensayar un balance de este año terrorífico, sobre todo porque instaló la guerra en la escena internacional. Me limitaré a subrayar este peligro, acrecentado desde el 11 de setiembre, más precisamente a partir del 7 de octubre; y a evocar su contraparte: el conjunto de fuerzas mundiales que luchan por evitar ese curso hacia la catástrofe y por abrir una nueva perspectiva a la humanidad, expresión de lo cual será el Foro Social Mundial de Porto Alegre II.
La guerra en el centro de la escena
El 7 de octubre EEUU y Gran Bretaña iniciaron la serie de bombardeos mortíferos sobre Afganistán, que continúan hoy sin ninguna justificación, en territorios reducidos a escombros, una población hambrienta y cientos de miles de desplazados. Mientras se estiran sin límite los plazos para implantar una fuerza de seguridad internacional, Bush renueva sus bravuconadas y se siguen acumulando los muertos civiles de los bombardeos ininterrumpidos. Las tropas yankis, en tanto, sí se quedan. ¿Hasta cuándo, y quién las sacará de allí? Todo en nombre de la lucha «antiterrorista», la misma que al interior de los EEUU impuso una legislación que cercena los derechos y garantías constitucionales. En sus campamentos de Afganistán los marinos yankis pusieron un cartel que (remedando en forma ramplona el preámbulo de la Constitución), dice: «We, the people of the United States of America, are going to kick your ass». Traducido, si se me permite la expresión: «Les vamos a romper el c…».
Lo más grave es que la guerra tiene un efecto de contagio. Porque en ese clima y en ese entorno geográfico están llegando al clímax los choques entre la India y Pakistán, que ya provocaron víctimas en enfrentamientos fronterizos y en el ataque suicida al Parlamento indio (obra sin duda de los servicios pakistaníes, los mismos que junto a la CIA armaron y financiaron a Bin Laden, dicho sea de paso). Ambas son potencias nucleares, y en cualquier momento alguien puede pasar de la retórica a los hechos y apretar el botón, incendiando una zona particularmente sensible del planeta.
En ese mismo clima, ya en forma rutinaria, sin que la ONU y su Consejo de Seguridad se inmuten, EEUU y Gran Bretaña siguen bombardeando el norte y el sur de Irak, como lo vienen haciendo desde la guerra del Golfo de 1991. Y amenazan con la invasión lisa y llana y la marcha sobre Bagdad, al tiempo que Somalia (y Yemen) aparecen también como objetivos en la mira de los B52.
La lucha por un cambio global
A comienzos del año que llega al ocaso nació el Foro Social Mundial en la capital del estado de Río Grande do Sul, amalgamando un conjunto de fuerzas sociales de magnitud y diversidad inéditas para enfrentar al neoliberalismo, enseñoreado del planeta y sindicado como responsable del drama de la mayoría de la humanidad. El común denominador de dichas fuerzas, proyectadas en las dimensiones múltiples de la acción social en todos los continentes, consistía en elaborar soluciones alternativas, un esquema programático sustentable que evitara la caída en el abismo del hambre, la pobreza, la desocupación crónica y las enfermedades. Con la clara conciencia de que ello debía ser obra colectiva de grandes grupos humanos unidos y concertados en acciones comunes contra el dominio irrestricto del capital trasnacional y de las organizaciones mundiales (FMI, BM, OMC) a su servicio, verdadero poder planetario sobrepuesto al de los gobiernos nacionales electos, dotados éstos de una capacidad de decisión cada vez más restringida.
En tal sentido fue augural la reunión de Porto Alegre I, que mostró la fuerza del movimiento multicolor y polifacético que se ha ido engendrando en el mundo a diapasón con acciones combativas de masas en confrontación abierta con expresiones clásicas de la política neoliberal, marcadas por las demostraciones de Seattle (un auténtico punto de viraje), de Praga, de Génova, de Quebec y Washington, entre otras. Y que tuvieron como otro aspecto destacable la polémica desde Porto Alegre con los grandes financistas reunidos en Davos (que van a cambiar una práctica de decenios y pasarán ahora a deliberar en Nueva York, pensando así escapar a las expresiones de protesta en la ciudad marcada por el derrumbe de las Torres Gemelas).
Dentro de un mes, la capital riograndense albergará una versión corregida y aumentada de Porto Alegre I. Los indicios en esta materia son alentadores, valga como ejemplo la ampliación sensible de la representación uruguaya. Si nuestros enemigos detentan un enorme poder, éste sólo podrá ser enfrentado con la fuerza del número y la clara visión de los objetivos. Sin duda en primer plano seguirá figurando el combate al neoliberalismo, entrelazado con la lucha contra el terrorismo y contra la guerra.
Un poema de Bertolt Brecht dice: «No, no aceptes lo habitual como una cosa natural./ Porque en tiempos de desorden, de corrupción organizada,/ de humanidad deshumanizada,/ nada debe parecer natural./ Nada debe ser imposible de cambiar».
La comarca y el mundo
En la otra ribera del Plata quedaron demostradas las consecuencias tremendas del neoliberalismo. La situación se agravó en las últimas horas. Ningún problema se resolvió: ni el trabajo, ni el salario, ni las jubilaciones, ni el acceso de los depósitos, ni la reactivación productiva. Rodríguez Saá nombró corruptos de frondoso prontuario e incumple el pacto de los gobernadores. Pero ha aparecido con vigor, cacerolazos y protestas mediante, como en la primera hora, un nuevo protagonista: un pueblo decidido a no dejarse trampear su destino. *
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad